México en peligro inminente por “relación fraterna” de López Obrador con el crimen organizado

Política

El Partido de la Revolución Democrática (PRD) condena las recientes declaraciones del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador durante su tercera visita al municipio de Badiraguato, Sinaloa, donde manifestó su preocupación por la siembra de mariguana y porque el fentanilo está desplazando a los productores del negocio de las drogas.

El  presidente debería de tener  la misma preocupación por las y los mexicanos que han perdido su empleo o empresa  durante  la pandemia por Covid- 19, ya que el país no tiene  un plan de reactivación económica. Recordemos que  durante la semana el INEGI informó que el ingreso de las familias mexicanas cayó 5.8%.

Con las declaraciones del Ejecutivo Federal se demuestra que la preocupación del presidente se enfoca en la situación que enfrenta el narcotráfico. Son  claras las prioridades de su gobierno.

Su visita a ese  municipio y su discurso evidenció que el crimen organizado ha operado en contubernio con  su gobierno para presionar y amenazar  a las y los mexicanos a que votaran por Morena durante las  pasadas elecciones.

Sorprende  que el Ejecutivo Federal haya  visitado por tercera ocasión Badiraguato, tierra del Chapo, para supuestamente  supervisar una carretera y no busque acercamiento con población vulnerable. ¿Cuántas veces visitó un hospital Covid? ¿Cuántas veces se reunió con los familiares de las víctimas de la Línea 12  o con los padres de niños con cáncer? Nunca. Así o más claras las prioridades del presidente.

Por ello, exigimos a la Fiscalía General de la República (FGR) su intervención inmediata, pues ya existe una denuncia de hechos con testimoniales de las irregularidades que se presentaron en el pasado proceso electoral en el estado de Michoacán, por delincuencia, violencia, opresión y coacción del voto hacia el electorado a favor del partido de Morena en la entidad.

Su estrategia de “abrazos, no balazos”, el saludo de mano a la mamá del capo de Badiraguato y el vergonzoso reconocimiento a la delincuencia organizada con un: “se portó bien” el pasado  6 de junio, dan cuenta de que las elecciones estuvieron plagadas de irregularidades y violencia.

Lamentamos  que el gobierno de López Obrador haya abierto  la puerta a la delincuencia organizada, además de  no respetar la Constitución y no contar con una  estrategia de seguridad.