México bárbaro, exposición individual de Néstor Jiménez en la Sala de Arte Público Siqueiros 

Cultura
  • Reúne obras pictóricas en diversos formatos, dibujos, esculturas, un mural y un video que abordan los conflictos sociales en zonas marginadas  

La Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal), a través de la Sala de Arte Público Siqueiros, presentan México bárbaro, exposición individual de Néstor Jiménez (Ciudad de México, 1988), centrada en su reflexión alrededor de la pintura como soporte visual de las crisis en las periferias urbanas.  

Abierta del 26 de noviembre de 2022 al 26 de marzo de 2023, la muestra reúne obras pictóricas en diversos formatos: una intervención en la fachada del museo, pinturas pequeñas, dibujos, esculturas hechas con tambos de metal, un mural y un video. Este conjunto dialoga con la historia del muralismo a través de la experimentación con materiales, la pintura de gran formato y las estéticas gráficas de movimientos sociales. 

La exposición toma como premisa las crisis sociales de las periferias urbanas como panoramas del futuro de las ciudades. A partir de este posicionamiento, México bárbaro se despliega como un dispositivo reflexivo sobre políticas urbanas y conflictos sociales vinculados con el consumo, la escasez de recursos y la violencia; los relatos de la obra pictórica de Néstor Jiménez, reunidos en esta exposición, aluden a hechos que, dado su desenlace periférico, carecen de visibilidad en los medios de comunicación. 

El artista ha revisado la estética y las iconografías socialistas, comunistas y anarquistas que subsisten en movimientos sociales de México, por lo que su obra evidencia parte de la transformación visual de los imaginarios y la estética política que se formaron como vehículos ideológicos de las revoluciones del siglo XX. También ha inspeccionado la influencia de la educación socialista, los manuales para el desarrollo social y económico sostenibles, así como las paradojas y distorsiones que han tenido en su aplicación, como lo ha dejado ver la operación de frentes, sindicatos y estructuras sociales que operan en zonas periféricas de la Ciudad de México.  

Mientras que para los muralistas mexicanos el advenimiento comunista y la superación de la sociedad de clases derivaría en un futuro utópico, para Jiménez, de manera inversa, el futuro es previsible dados los conflictos que hoy suceden en las zonas periféricas de las megalópolis del mundo, caracterizadas por la sobrepoblación, los asentamientos irregulares, la informalidad y la falta de infraestructura urbana como el drenaje y el alumbrado público.  

Referentes históricos  

México bárbaro parte de un conflicto social ocurrido en 2017 en Iztapalapa, alcaldía de la zona oriente de la Ciudad de México, en la cual es frecuente y prolongada la escasez de agua potable. Debido a monopolios, mafias y al control ejercido por un sindicato, la gente de a pie se organizó para secuestrar una pipa de agua con armas improvisadas que incluyeron herramientas de plomería, de instalación de gas y tambos. A partir de la organización espontánea, los habitantes tomaron por asalto un camión cisterna que pretendía condicionar por extorsión el reparto del líquido.   

Asimismo, Jiménez tomó como referencia el reportaje homónimo de John Kenneth Turner, México bárbaro, pero en vez de mostrar nuestro pasado reflexiona acerca del presente de las periferias urbanas como una suerte de laboratorio del futuro que nos acecha. La extinción de recursos deviene en la creación de instrumentos con los cuales los habitantes podríamos defendernos en un estado de sitio que, para una parte de la población, es una realidad.  

En este sentido, la exposición México bárbaro propone mostrar conflictos recientes para vislumbrar un futuro marcado por las consecuencias tangibles del modelo extractivista y de hiperconsumo, la aceleración del deterioro del medio natural y el aumento de las desigualdades sociales.    

Las obras  

A partir de una serie de pinturas relacionadas con el conflicto sobre la insuficiencia de agua, así como una pintura mural realizada para el Cubo de la Sala de Arte Público Siqueiros, en la que figuran herramientas que aluden a la toma de la pipa en Iztapalapa, la exposición reformula las estéticas socialistas para especular en torno del futuro distópico de la Ciudad de México. También incluye bocetos y esculturas en forma de escudos hechos con contenedores de metal comúnmente utilizados para almacenar agua, mismos que toman la forma de dispositivos bélicos prehispánicos. 

La serie de pinturas hechas sobre fragmentos de láminas oxidadas (por la acción corrosiva del agua) contienen representaciones de cisternas públicas y camiones cisterna desmantelados, destruidos o incendiados. Estas representaciones apuntan las tensiones ocasionadas por la escasez del recurso hídrico y las estrategias asistencialistas que han fracasado debido a una larga cadena de corrupción. La exposición utiliza símbolos que pertenecen al pasado prehispánico y que forman parte de la ecléctica iconografía asociada con el anarquismo y el socialismo, hibridaciones de los imaginarios que surgieron a partir de la Revolución Mexicana. México bárbaro esboza el patrón histórico en el que el ciudadano común se convierte en guerrero ante las desigualdades, las injusticias y el desequilibrio social.