Metronom, la mirada de Alexandru Belc

Cultura

El director y guionista rumano Alexandru Belc cuenta la historia de Ana, acontecida en Bucarest, la capital del país, en la despótica época de Ceaușescu (1972). Al acudir a presentar una carta en la sede de Radio Free Europe, cuyo programa musical se emite clandestinamente, la adolescente se topa con la violencia de la policía secreta (Securitate). Metronom es una ópera prima seleccionada en Un Certain Regard.

¿Qué le inspiró a rodar esta película?

Me inspiré en la música de los años 70, en Radio Free Europe, en la sed de libertad de una generación, la de mis padres bajo un estricto régimen.

¿Cuál fue su método de trabajo? ¿Alguna anécdota del rodaje en el plató?

Como director y guionista, descubrí que hay muchísimas cosas en un plató que no puedes controlar y, al mismo tiempo, muchísimas cosas buenas que pueden surgir durante un rodaje. Así que empecé a transformar el guion en una especie de guía de rodaje. Reescribía parte de los diálogos en el mismo día, aprovechando los trayectos, en una cafetería de al lado o directamente en el plató, con todo el equipo presente, con la música a todo volumen.

¿Puede hablarnos de sus actores?

Trabajé con actores jóvenes y con actores conocidos. Como se trata de una película sobre la adolescencia, me resultó esencial trabajar estrechamente con los jóvenes actores y escuchar sus sentimientos sobre sus personajes, los diálogos y los matices del texto. Su contribución a la historia fue inestimable.

¿Qué aprendió durante la realización de esta película?

Aprendí que una historia es algo vivo, que evoluciona paulatinamente en cada etapa de la producción. A veces, las limitaciones e incluso algunas restricciones presupuestarias pueden dar lugar a grandes cosas que nunca se te habrían ocurrido. Cuando se empieza a producir una película, siempre hay que estar abierto a las sorpresas y, por qué no, a las grandes casualidades.

¿Qué le gustaría que la gente recordara de su película?

Espero que esta película llegue también al público joven. Quiero que sean conscientes de que hubo un tiempo en el que el concepto de «nunca» y «no volveremos a vernos» fue una realidad. Hoy en día solemos olvidar lo difícil que era crecer supeditado a un estricto régimen, cómo era la vida de un adolescente en aquella época.

¿Cómo llegó a ser cineasta? ¿Cuáles fueron sus fuentes de inspiración?

Siempre quise hacer películas documentales. Debe ser el interés que tengo por las historias de la gente. Me interesa la historia y la memoria histórica. Quizás por eso mis anteriores películas documentales tratan sobre las ruinas del pasado, ya sean representadas por antiguas y gigantes fábricas socialistas o por cines que tienden a desaparecen.

¿Cuál es su película de culto y por qué?

Hay tantas… Digamos que mi película de culto en este momento es la primera película de Hal Hartley, La increíble verdad (The Unbelievable Truth) (1989), una comedia negra de bajo presupuesto de los años 90. Me encantan los personajes, los diálogos… Creo que son perfectos. Es una película que puedo ver una y otra vez.