Principal Cultura Mektoub, My Love (Intermezzo): la oda al deseo de Adbellatif Kechiche

Mektoub, My Love (Intermezzo): la oda al deseo de Adbellatif Kechiche

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Seis años después de obtener la Palme d’or por La Vie d’Adèle (La vida de Adèle), Abdellatif Kechiche regresa en Competición con la segunda entrega de una trilogía sobre la juventud de los años 90, iniciada hace dos años con la luminosa, carnal y lánguida Mektoub, My Love (Canto uno).

Desde La Faute à Voltaire (Blame it on Voltaire, 2000), su primer largometraje, Abdellatif Kechiche no ha dejado de poner en escena el deseo de sus personajes, estrechando el encuadre y prolongando las secuencias, como para captar mejor la esencia de sus pulsiones.

El director aprovechó la llegada del cine digital para reducir su dispositivo técnico y afinar su método de rodaje, que da preferencia a las tomas directas y continuas para favorecer el aspecto natural de la interpretación. «Esta forma de filmar me ayudó a transmitir y experimentar este sentimiento de un alma que existe», explica Abdellatif Kechiche.

Y una vez más, el deseo es el tema central de Mektoub, My Love: Intermezzo, el segundo largometraje de una trilogía emprendida por Kechiche tras el descubrimiento de «La Blessure la vraie», la novela de François Bégaudeau publicada en 2011, de la cual su película es una adaptación muy libre.

Mektoub, My Love narra la historia de Amin, un joven aprendiz de guionista instalado en París que regresa durante el verano de 1994 a Sète, su ciudad natal, para pasar sus vacaciones con su familia y sus amigos. Mientras que su exuberante primo Tony flirtea con chicas en la playa y en los bares, Amin vive sus pulsiones de forma más interior.

En este retrato abrasador de un verano en Sète, el director posa una mirada muy sensual sobre esta juventud despreocupada cuyas peregrinaciones sigue, filmando la «gracia particular» de sus cuerpos embriagados y bailarines.

«Desde hacía mucho tiempo soñaba con encontrar un personaje y su intérprete que pudiera seguir durante varias películas. El libro de François, de cierto modo, reactivó estas ganas», explica el cineasta franco-tunecino, que subraya que siempre tuvo la ambición de desarrollar lo que sería su equivalente cinematográfico a «La comedia humana«.