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Mediometraje de Alfredo Robert sobre la vida de Juan O´Gorman se exhibirá en el Museo Casa Estudio Diego Rivera

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Ganador del Premio Ariel en 1988, el documental Como una pintura nos iremos borrando, de Alfredo Robert, presenta la entrevista que el cineasta hizo a Juan O´Gorman un año antes de su muerte. El Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo proyectará este material el miércoles 26 de junio, a las 19:00 horas, con la presencia y comentarios del realizador.

Este mediometraje es el único testimonio en vida del arquitecto y muralista, afirmó Alfredo Robert, quien indicó que la obra de O´Gorman y la información que hay sobre él es muy vasta, por lo que después de la entrevista continuó con su investigación. Finalmente obtuvo un mosaico muy grande, realizado con la misma filosofía del muralismo: ser didáctico, funcional, enseñar y transmitir el pensamiento de un mexicano muy célebre y universal.

Recordó que a principios de los años ochenta solía reunirse con varios amigos en Coyoacán, entre ellos se encontraba Diego López, nieto de Diego Rivera. En una ocasión pasó un viejito de barba blanca y sombrero que parecía un pintor impresionista del siglo XIX.

“Diego lo saludó y le dijo que era su vecino, Juan O´Gorman. Verlo pasear me pareció extraño, pensé que ya había fallecido”, comentó Alfredo Robert. “Me pareció importante testimoniarlo en una época en que no había video, ni celulares, todo se tenía que hacer en cine; tampoco había tanto apoyo institucional”, refirió.

“Quería establecer contacto con él y fui a tocar la puerta de su casa, la dirección la recordaba porque estaba en el autorretrato que se hizo: Jardín número 10. Creo que le cayó bien que un joven le dijera que quería charlar con él y ver las posibilidades de hacer un documental.

“Así iniciamos una gran amistad en el último año de su vida. Hablábamos sobre literatura, era muy buen lector, le regalé algunos libros; le llevé vino blanco que le gustaba, charlábamos de mil temas y era fascinante platicar con él por la cultura que tenía y su buen sentido del humor. Las conversaciones con sus amigos eran bastante ácidas, se reían de cosas muy graves como las enfermedades, la muerte y las situaciones más difíciles que rodeaban al país y al mundo en esa época.

“Está bien que platique y deje un testimonio de algunas ideas que tengo del mundo, del arte, de la arquitectura para que queden allí registradas, porque ya me voy a ir”, recuerda el cineasta que le dijo O´Gorman al momento que le preguntó si estaría interesado en filmar su suicidio.

“Pensé que era una broma porque le gustaba asustar a la gente, provocar, que las personas se quedaran con la duda de si lo que había dicho era verdad o broma. Pero agregó: si usted filma mi muerte se va a meter en problemas, lo van a interrogar, mejor no, ya se enterará usted. No tenía la certeza de que estaba hablando en serio”.

Relató que cuando se enteró de su muerte fue algo sumamente doloroso. “Ya lo veía como un familiar, alguien muy cercano, me sentí huérfano”, afirmó Alfredo Robert.

El momento de dejar de filmar se lo indicó el mismo O´Gorman al considerar que ya era suficiente. Sin embargo, el cineasta continuó su investigación y fue hasta 1987 cuando terminó el documental. Al año siguiente, se le otorgó el Ariel.

“Es una película que siempre ha tenido buena aceptación, no le pega el tiempo como a otros temas, ya que es el testimonio vivo de una persona brillante, que sabe muy bien a qué obedece su obra y que quiso tanto su obra mural como funcionalista y de caballete”.

Sólo lamentó no haber profundizado sobre el funcionalismo y otros aspectos de su arquitectura, ya que era joven y no sabía mucho al respecto.

Al detallar algunas conversaciones, mencionó que parte del desencanto de O´Gorman se debía a que mucha de su obra estaba inconclusa, fue movida de lugar o destruida. Una de las cosas que solía decir era que a ver si la Biblioteca de Ciudad Universitaria no la tiraban para poner unos puestos.

“Pensé en hacer un mural con todo lo que iba aprendiendo de él, principalmente que una obra de arte obedece a una investigación, hay que reunir más y más datos para hacerla”.

Refirió que luego de terminar la película, siguieron apareciendo fotografías, datos, muchas cosas, es un tema que no termina. “He conocido arquitectos, parientes, investigadores, gente que de alguna forma estuvo cerca de él, por lo que deseo agregar unos minutos para convertirla en un largometraje”, señaló el cineasta.

Con el uso de la tecnología, le gustaría hacer animaciones de sus cuadros, recrear en tercera dimensión los inmuebles, presentar fotografías inéditas y toda la riqueza que ha acumulado a lo largo de los años. “¡Quiero un mural más grande!”, afirmó.

Asimismo, le gustaría que la imagen cinematográfica se integre como en un video mapping y proyectarla sobre el muro, para ver la cinta de otra manera, sobre todo en este caso en que existe una correspondencia exacta entre la arquitectura y lo visual. “Sería como invitar a O´Gorman a su propia obra, siempre que podía se asomaba a ver si no le habían puesto o quitado algo a sus construcciones”.

Alfredo Robert comentó que O’Gorman pasó toda su vida en esa colina de San Ángel, fue el lugar más significativo para él y estaría feliz de verse como visitante de ese espacio que tanto amó, además de mirar en ese lugar una proyección en la que se integran arquitectura y cine.

“Era su espacio favorito, la casa que hizo para sus padres y luego hacer también la casa de su admirado Diego, para tenerlo cerca y entablar con él una relación a fondo a través de la arquitectura”.

Diego Rivera mantuvo su liderazgo en cuestiones de muralismo y O´Gorman lo introdujo en el tema del funcionalismo, tanto que se animó a hacer el Museo Anahuacalli.

El cineasta, quien también realizó los documentales Alfredo Zalce de la A a la Z; Música congelada, sobre la visión y obra del pintor Pedro Friedeberg; Leonora Carrington y sobre el escultor Javier Marín, para la serie Los artistas por sí mismos, así como algunos programas de la serie Pueblos de artesanos, destacó la necesidad de realizar testimoniales sobre la vida y obra de las grandes personalidades de la ciencia y la cultura de nuestro país.

Robert estudió la carrera de Artes plásticas en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda. En 1972 se dio a conocer con el corto Sobre el hombre, que obtuvo el segundo lugar en el Primer Concurso de Cine Experimental, organizado por la Asociación Nacional de Actores (ANDA), con comentarios muy favorables de la crítica especializada.

Dos años después participó con su cinta Materia nupcial en el Primer Festival de Cine Erótico en Súper 8, organizado por la Facultad de Psicología de la UNAM; por la misma época realizó un mediometraje de ficción en 16 mm titulado La reunión.

Forma parte de la primera generación del Centro de Capacitación Cinematográfica donde realizó varios cortos. Su tesis profesional fue el mediometraje Hotel Cairo Luna Park. 

Además de realizador de la serie televisiva de la Cineteca Nacional, ha colaborado en varias series de la compañía productora Arte y Difusión y de la Unidad de Televisión Educativa y Cultural (UTEC), ambas de la SEP, y ha hecho cápsulas culturales sobre arquitectura, literatura, pintura y cine para la serie Videocosmos.

 

Ha sido subdirector del Centro de Producción de Cortometraje del Instituto Mexicano de Cinematografía, y gerente de sistemas del Centro de Producción de Programas Especiales de la Presidencia de la República.