Medidas del gobierno de Andrés Manuel López Obrador afectan la salud de mexicanos que vive en alta marginalidad

Deporte

La Dirección Nacional Extraordinaria (DNE) del Partido de la Revolución Democrática (PRD) mostró su rechazo a la desaparición del programa de inclusión social Prospera y al impacto que esta acción ha generado al registrarse el cierre de 300 unidades urbanas del IMSS, cuyos pacientes eran los beneficiaros de dicho programa.
La DNE, integrada por Adriana Díaz, Ángel Ávila, Arturo Prida, Esthepany Santiago, Fernando Belaunzarán y Karen Quiroga, cuestionaron que se debe transparentar el uso de los más de 20 mil millones de pesos destinados para este programa y que serán transferidos a la Secretaría de Educación Pública (SEP) bajo el programa Becas para el Bienestar.
“Otra vez, nos encontramos con estrategias para desviar recursos de programas prioritarios para familias en extrema pobreza, a sus planes clientelares como son las becas. No podemos permitir la desaparición de 300 unidades urbanas del IMSS, pues la salud del pueblo es primero, están dejando en la vulnerabilidad a miles de mexicanos que no contaban con seguridad social y que viven en zonas urbanas altamente marginadas”, aseveraron.
En ese sentido, exigieron a la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados su intervención para que no se cierren dichas clínicas, ya que cada mes daban atención gratuita a pacientes de escasos recursos, así como servicios médicos preventivos, consulta familiar mensual y ofrecían micronutrimentos a menores de 5 años con bajo peso.
La DNE insistió que desde la aprobación del Presupuesto de Egresos del Gobierno Federal 2019, este instituto político señaló que está orientado a impulsar
programas prioritarios de la administración de Andrés Manuel López Obrador con la intención clientelar y centralista.
Asimismo, criticaron la forma de despido de cientos de médicos y administrativos de las unidades urbanas y la violación a sus derechos laborales, dejando un déficit de personal a quienes no se le liquidó conforme a la ley, además de que se les retrasó su pago de horas ya laboradas.
Dichas acciones contradicen lo anunciado por el nuevo director del IMSS, Zoé Robledo Aburto, quien había asegurado que no habría recortes de personal médico. “Es preocupante que el país enfrente una crisis en el sistema de salud, los directivos y los médicos están trabajando en condiciones deplorables y limitados. Con ello el Gobierno Federal está castigando lo más importante, la salud pública”, concluyeron.