Principal Cultura Los aspectos multisensoriales de Contagios consiguieron transmitirse

Los aspectos multisensoriales de Contagios consiguieron transmitirse

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Acompañadas por el ensordecedor sonido de lo que parecía el despegue o aterrizaje de múltiples aviones, diversas siluetas permanecieron en el piso del escenario, estaban cubiertas por una tela negra, como capullos de los que se desconocía lo que saldría. Empezaron a moverse, emergieron brazos y piernas hasta que las figuras se pusieron de pie, pero continuaron luchando por liberarse de su envoltura.
Esa fue la manera en que inició Contagios, propuesta del coreógrafo japonés Yukio Suzuki y la Sociedad de Carne y Hueso que sorprendió al público del Teatro de la Danza, Guillermina Bravo la noche de ayer. Un montaje que vinculó la danza butoh, la instalación, el arte sonoro y las prácticas inmersivas para propagar la potencia de lo colectivo.
Antes de iniciar, se le ofreció al público la posibilidad de sentarse en la parte de atrás del escenario, de tal manera que pudieran tener otra perspectiva de cómo se iba desarrollando el montaje. Posteriormente, algunos asistentes también se incorporaron a la escena y hubo quien respondió desde su butaca.

El sonido fue fundamental a lo largo de la pieza, el cual iba desde lo estridente hasta el más absoluto silencio, al igual que la luz, la cual en ocasiones iluminaba todo el escenario, en otras lucía más tenue y, a veces, todo quedaba sumido en una profunda oscuridad.
Una vez que los “capullos” consiguieron su objetivo, los cuerpos se desplazaron y exploraron su recién adquirida libertad hasta encontrarse con alguien semejante a ellos. A manera de espejo, empezaron a reproducir movimientos y sonidos.
Aura Arreola, Teresa Carlos, Marcela Vásquez, Raquel Salgado y Rodrigo López fueron los cinco artistas que reprodujeron los movimientos en perfecta sincronía, haciendo sentir al público que contemplaban a distintos individuos y sus reflejos.
Contagios se desarrolló bajo la dirección de Aura Arreola. Un montaje que hizo confluir a agentes de diferentes contextos (estudios culturales, filosofía y comunicación), disciplinas (danza, música, artes visuales, diseño) y latitudes (Japón y México).
Esta combinación de disciplinas, que parten de la investigación en campos diversos, permitió a la Sociedad de Carne y Hueso profundizar en experiencias multisensoriales para mantener una tensión constante entre lo subjetivo y lo colectivo, lo imprevisible y lo estructurado, lo cotidiano y lo trascendente.
La Sociedad de Carne y Hueso y Yukio Suzuki, quien ha recorrido más de 40 ciudades del mundo, tenían como objetivo dar a conocer, por medio de Contagios, la fuerza que poseen las personas cuando trabajan de manera conjunta, por lo que la participación del público fue de suma importancia para el montaje.