Durante la pandemia de COVID-19, la línea telefónica Línea de la Vida 800 911 2000 ha constituido un mecanismo para brindar apoyo emocional a las personas que lo requieren y recibir un tratamiento adecuado, específicamente para quienes padecen depresión, destacó el especialista en Psiquiatría adscrito a la Clínica de Trastornos Afectivos del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz (INPRF), Hiram Ortega Ortiz.

En el Día Mundial contra la Depresión que se conmemora este 13 de enero, recomendó realizar tareas programadas, establecer horarios para dormir y despertar, así como de alimentación. Además, actividades lúdicas, ejercicio y mantener el contacto con amigos y familiares a través de diferentes tecnologías.

Las personas que se sientan estresadas, tristes o con alguna alteración emocional, insistió, no deben esperar a que el problema avance, pueden recibir apoyo emocional u orientación en la Línea de la Vida al 800 911 2000 o consultar el sitio web de coronavirus en https://coronavirus.gob.mx/salud-mental/, donde encontrarán información sobre salud mental y otras líneas de atención.

La Secretaría de Salud, a través de los Servicios de Atención Psiquiátrica (SAP), la Comisión Nacional contra las Adicciones (Conadic) y la secretaria técnica del Consejo Nacional de Salud Mental (STConsame) realizan esfuerzos conjuntos para que con la Estrategia Nacional de Prevención de Adicciones Juntos por la Paz se impulse un cambio de enfoque para atender la salud emocional y la depresión, con acciones para fomentar la autoestima y la autovaloración, con base en cuatro ejes estratégicos: educación, bienestar, cultura y comunicación. En el eje de salud hay componentes de prevención, atención y rehabilitación especializados en materia de salud mental y adicciones.

En entrevista, Ortega Ruiz señaló que la depresión se reconoce como una “condición médica o cerebral y un trastorno, más que una cuestión de voluntad”, aseguró Hiram Ortega. Además, manifestó que los focos de alarma para sospechar que alguien padece depresión es que por lo menos durante dos semanas la persona presente tristeza y anhedonia, es decir, que pierde el interés en realizar actividades que anteriormente eran placenteras o llamaban su atención.

Otros síntomas cognitivos se asocian a la percepción que se tiene de uno mismo, de las personas que se encuentran alrededor, del mundo o del futuro, ya que solo se consideran cosas y experiencias negativas y se tiene un panorama de desesperanza.

También se pueden presentar síntomas físicos como menor energía, falta de concentración, alteraciones de sueño y del apetito que se puede ver reflejado en la variación del peso corporal durante el último mes.

Las personas adultas mayores manifiestan irritabilidad y cambios súbitos de ánimo, y las y los niños menores de ocho años presentan dolores de estómago o cabeza, mareos y nauseas.

El síntoma más grave, enfatizó el especialista, es la existencia de ideas suicidas, y es que entre 70 y 90 por ciento de los suicidios se asocia con depresión.

El trastorno depresivo mayor se caracteriza porque la persona no se levanta, no se baña, no quiere socializar, se aísla y empieza a tener ideas de muerte o hasta alucinaciones. Si es recurrente, de difícil tratamiento o resistente a éste se puede convertir en una enfermedad discapacitante.

Ortega Ortiz señaló que, en algunos casos, la depresión se puede remitir o curar como tal y en otros solo se controla, por lo que es fundamental la valoración adecuada, y que el tratamiento depende del nivel de gravedad.

Las personas con comorbilidades son más proclives a padecer depresión, pues el estado proinflamatorio de enfermedades como diabetes o hipertensión, combinado con estrés alteran las características circulatorias, endócrinas o metabólicas que hacen que la sangre, lípidos, glucosa u hormonas se liberen de manera diferente. Asimismo, la depresión también incrementa la posibilidad de desarrollar diabetes o problemas circulatorios.