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Una manera distinta de leer...

Les Silences de Johnny: el actor a la sombra del cantante

En Les Silences de Johnny, Pierre-William Glenn se centra en una faceta menos conocida de la carrera del legendario cantante francés fallecido en 2018: su faceta de actor. Johnny Hallyday contaba con 34 películas en su filmografía y, sin embargo, jamás encontró realmente la aceptación popular que muchos consideraban que merecía. Este documental, producido por Adonis Liranza, devuelve la legitimidad al actor bajo el objetivo de Pierre-William Glenn, su amigo.

Pierre-William Glenn, ¿puede contarnos la génesis del documental?
Conocí a Johnny en 1984 a través de mi hermana Annie Miller en un proyecto de publicidad. Durante nuestro primer encuentro, hablamos de todo menos de publicidad; la entrevista duró desde las nueve de la mañana hasta las nueve de la noche, con un único tema de conversación: el cine. Johnny era un cinéfilo apasionado que conocía muy bien la historia del séptimo arte. Del expresionismo alemán al péplum, del wéstern al cine negro: su erudición era impresionante. Teníamos en común un gusto particular por el cine estadounidense, nuestros referentes iban de Buster Keaton a Sam Peckinpah, de Frank Capra a Clint Eastwood, pasando por John Ford o Monte Hellman.

Nuestro segundo encuentro fue por decisión suya. Johnny vino a verme durante la preparación de mi película Terminus (1987) para explicarme que había desperdiciado su vida, que desde su más tierna infancia siempre había querido ser actor, y no cantante. Me comunica que se había pagado los cursos de la École de la rue Blanche con sus primeras retribuciones como cantante, que había estado en el Actors Studio de Nueva York… y que quería ser el protagonista de mi historia.
Me conmovió profundamente su determinación, la completa implicación con su papel, y ese día, nació una gran relación de amistad y aprecio. Treinta años después, la necesidad de hablar de una vocación contrariada, de una carrera cinematográfica casi completamente ignorada por el gran público y sus seguidores se convierte en un imperativo categórico en memoria de un actor que tanto he apreciado. Quiero hablar del sueño americano de Jean-Philippe Smet, que se inventó un padre nacido en Oklahoma para llamarse Johnny Hallyday. Porque, como diría un «fan»: Jean-Philippe Smet ha muerto, pero Johnny es eterno.

¿Cuáles eran sus virtudes como actor? 
La gran mayoría de películas en las que Johnny participó fueron fracasos comerciales, excepto aquellas que giraban en torno a su persona (en las que hacía de él mismo). Pero obtuvo el reconocimiento que se merecía con obras como Détective (Detective) de Jean-Luc Godard, en 1985, o L’Homme du train (El hombre del tren) de Patrice Leconte, en 2002. Como actor, lo que más atraía era su mirada, como atestiguan Jean-François Stévenin o Robert Hossein en la película.

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