Principal Cultura La verticalización arquitectónica fragmenta la sociedad y crea elites en la urbe

La verticalización arquitectónica fragmenta la sociedad y crea elites en la urbe

96
Compartir

La verticalización es un modelo constructivo caracterizado por edificaciones de más de cinco niveles que densifican el espacio urbano y causan fragmentación social, élites en el espacio citadino al modificar la forma de vivir en las comunidades, afirmó el doctor Víctor Hugo Aquino Illescas, académico de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Los factores que contribuyen a ese fenómeno son la terciarización de la economía y una política que ha beneficiado a las grandes empresas inmobiliarias, por lo que en las grandes metrópolis este concepto ha arrojado efectos sociales, económicos y espaciales, al generar la llegada a un barrio o colonia de nuevos habitantes con poder adquisitivo mayor que forman “islas de modernidad”, fragmentando el espacio y la vida social en una zona anteriormente homogénea.

En la conferencia Construcción en altura en el espacio urbano de la Ciudad de México el profesor de la Licenciatura de Geografía Humana explicó que vivir en rascacielos eleva el estatus social y representa un costo mayor por su ubicación en zonas con mejor infraestructura, como Santa Fe, Reforma y Polanco.

En su investigación el doctor Aquino Illescas analiza la expansión reciente de la verticalización del espacio urbano de la capital a partir del concepto de policentrismo, que se refiere a diversos núcleos que tienen características de centralidad al concentrar población, empleo y actividades económicas.

La verticalización está ligada a los modelos económicos: de 1932 a 1982, de la mano del modelo de sustitución de importaciones –estrategia para promover la independencia económica y el desarrollo en países con economías emergentes– la Ciudad de México tuvo un crecimiento económico importante y fue posible construir grandes conjuntos habitacionales, mientras que en una segunda etapa, a partir de 1982 –con el neoliberalismo– se experimentó un auge inmobiliario con la participación del gran capital financiero nacional e internacional.

El fenómeno de las grandes construcciones surgió en el último cuarto del siglo XIX, particularmente en Chicago y Nueva York, cuna de la construcción de rascacielos. En América Latina destacan Río de Janeiro, Sao Paulo, en Brasil; Buenos Aires, Argentina; Santiago de Chile y México como las urbes con grandes edificaciones.

Con el uso de nueva tecnología y materiales como el acero, ha sido posible la construcción de edificios denominados mega altos (de hasta 600 metros de altura) como la torre Al Hamra en Kuwait, que rebasa los 400 metros de altura.