La UAM, una institución horizontal: Isabel Guerrero Legarreta

Cultura

Después de 37 años de trayectoria como investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) “tengo la convicción de que venir a esta casa de estudios fue una opción muy clara para mí, porque esta Institución siempre ha escuchado a los jóvenes que quieren expresar sus ideas y desarrollarse profesionalmente”, afirmó la doctora Isabel Guerrero Legarreta, nombrada Profesora Emérita de la Casa abierta al tiempo en la sesión 470 del Colegio Académico.

La docente del Departamento de Biotecnología de la Unidad Iztapalapa es ingeniera química por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), cursó la Maestría en Alimentos en la Universidad de Reading, Gran Bretaña, y el Doctorado, en la misma área, en la Universidad de Guelph, en Canadá.

Las líneas de indagación que cultiva están relacionadas con el campo de alimentos de origen muscular terrestre y marino, incluyendo subproductos de posible utilización como aditivos alimentarios, sobre todo pigmentos, enzimas y compuestos bioactivos procedentes de especies subutilizadas en México.

Los mecanismos de oxidación-antioxidación aplicados a sustratos musculares también son temas de tesis y proyectos que ha dirigido; en colaboración con profesores de otros departamentos de las unidades Iztapalapa y Xochimilco se ha enfocado en la calidad de la carne, en relación con el manejo antemortem de animales de abasto.

La designación de Profesora Emérita “tiene gran significado para mí porque ingresé a la UAM en 1984, en una etapa muy complicada para México y para mí en lo profesional, ya que había terminado el Doctorado en Canadá y debía empezar a buscar una opción de trabajo; así fue como opté por la UAM, ya que consideré que era una Institución muy horizontal, que apoya a sus miembros y de la que recibes la confianza de desarrollar lo que en ese momento podía aportar desde mi formación como ingeniera química”.

En aquel tiempo no había muchas alumnas en ingeniería química y, por fortuna, “tuve la ventaja de haber cursado mis estudios en una escuela tan importante como la Facultad de Química de la UNAM, a la que tengo un gran afecto, porque desde entonces surgió mi interés por la ingeniería de procesos. Una vez dentro de la Licenciatura empecé a tener contacto con especialistas de esta área y de biología, física y matemáticas.

La doctora Guerrero Legarreta se inclinó hacia “el procesamiento de alimentos y si bien cuando estudiaba en la facultad no había algo enfocado a ese tema decidí que la elección más viable era ir al extranjero, a la Universidad de Reading, que es muy conocida en este campo”.

Dos años después, la especialista trabajó en el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional y después ocupó un cargo técnico-administrativo en el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, lo que “fue una experiencia preciosa porque tuve la oportunidad de conocer a muchos científicos del país ofreciéndoles apoyo en el aspecto administrativo” y en el trámite de proyectos a nivel nacional e internacional.

Sin embargo prefirió regresar a la academia y en la Universidad de Guelph continuó con el tema de alimentos, en específico el procesamiento y la conservación de carne, así que al concluir el Doctorado volvió a México para incorporarse a la UAM, donde hubo la ocasión de crear un laboratorio en docencia y tecnología de carnes.

Desde entonces, la Casa abierta al tiempo ha tenido “un desarrollo exponencial impresionante en materia de tecnología de alimentos”, en cuanto a la creación y actualización de planes y programas de estudio y el número y currículum de los profesores, quienes tomaron con un verdadero compromiso el impulso de los procesos de investigación y docencia, expuso.

Además de sus contribuciones científicas, la doctora Guerrero Legarreta ha aportado al ámbito de la formación de recursos humanos al dirigir las tesis de gran número de maestros y doctores en ciencias.

La colaboración con instituciones mexicanas incluyen algunas de Yucatán, Tabasco, Chihuahua, Veracruz; también con la Universidad Chapingo y el Colegio de Posgraduados; en el extranjero, con las británicas Nottingham, Belfast, Loughborough y Plymouth; el español Instituto del Frío y las universidades Miguel Hernández de Elche y Técnica de Valencia; en América Latina con el Instituto Cubano de Investigaciones de los Derivados de la Caña de Azúcar y las universidades Nacional del Litoral, Argentina; de Costa Rica y Fluminense de Río de Janeiro, Brasil.

En cuanto a vinculación destacan sus nexos con el sector productivo como asesora de las asociaciones Nacional de Establecimientos Tipo Inspección Federal (ANETIF) y Mexicana de Ganaderos de Engorda (AMEG) en el rubro de calidad de la carne.

La promoción de la ciencia y la tecnología de alimentos en México la ha llevado a cabo con la difusión y la publicación de los resultados de sus indagaciones, así como de libros originalmente en español, con el fin de brindar opciones a los estudiantes mexicanos y latinoamericanos, además de las ediciones en inglés traducidos al español.