Investigadores del Departamento de Producción Agrícola y Animal de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) trabajan en la creación de un banco de semen del águila real –Aquila chrysaetos, una especie de gran valor histórico, cultural y de conservación en México– y el establecimiento de protocolos de inseminación artificial que contribuyan a la reproducción del ave en cautiverio.

El doctor José Antonio Herrera Barragán, profesor de la Unidad Xochimilco –quien ha impulsado este proyecto desde hace unos 15 años, lo que derivó en un conjunto de tesis de posgrado sobre la fisiología reproductiva de las aves rapaces, entre otros temas–, explicó en entrevista que la fecundación en cautiverio, en particular de ejemplares en peligro de extinción –águilas y halcones– está lejos de ser exitosa por el poco conocimiento en la materia y los parámetros normales, además de que no se cuenta con técnicas adecuadas de reproducción asistida para cada caso.

A esto se suman las consecuencias del estrés por no vivir en libertad; la incompatibilidad entre machos y hembras; la agresividad entre ellos; la incapacidad de copular en forma natural, y la asincronía reproductiva, ante lo cual se llevan a cabo esfuerzos para incorporar la inseminación artificial a partir del semen criopreservado obtenido mediante programas de protección, lo que hace indispensable el desarrollo de medios eficientes de criopreservación espermática que logren la viabilidad y la capacidad fertilizante de los espermatozoides, una vez descongelados.

Hace dos décadas, en el país nadie abordaba el tema de la reproducción asistida de aves y las pocas indagaciones estaban dirigidas a variedades de relevancia comercial, lo que significó que en cuanto a las silvestres quedaran muchas dudas respecto de los procesos para recolectar y refrigerar semen, así como realizar la inseminación.

Luego de un viaje al Centro de Estudios de Rapaces Ibéricas, en España, por invitación de Juan Manuel Blanco, presidente de la Fundación Aquila, una de las asociaciones trascendentes en el mundo para el resguardo de fauna rapaz, “nos dimos cuenta de que lo que hacíamos era nuevo en México, pero ya habíamos logrado avances”.

Mucho de este trabajo científico se ha efectuado copiando lo realizado en gallos y pavos, lo que ha sido un error porque se trata de seres fisiológicamente muy desiguales, por lo que este grupo de expertos de la UAM ha impulsado tesis de maestría “tratando de demostrar que la fisiología reproductiva, en particular del espermatozoide de aquéllos es muy distinta de los rapaces, dado que unos son omnívoros y los otros carnívoros. Desde ahí encontramos las diferencias”.

También ha medido las características de los eyaculados y del líquido oviductal, por ejemplo, las condiciones de viscosidad, proteínica, variaciones y tipos de crioprotectores, y congelación, de acuerdo con protocolos de conservación seminal para uso, de la mejor manera, en la inseminación artificial. El proyecto está enfocado en la obtención seminal y su criopreservación, así como en procedimientos de ovulación y ovoposición de las hembras, con el fin de desarrollar la inseminación en el momento conveniente.

El doctor Herrera Barragán señaló que el equipo –que integra a miembros de los laboratorios de Bioquímica de la Reproducción, de Cirugía Experimental y de Fisiología Animal del referido Departamento– ha laborado en forma exhaustiva en ciencia básica, “no obstante que la idea central es alcanzar un excelente semen congelado para avanzar” en el tratamiento y hasta ahora “hemos tenido éxito en especies diferentes al águila real y ya hay polluelos nacidos de la inseminación artificial y la sincronización de las hembras, que es una fase inicial”.

Esto es prioritario para inducir y controlar la ovulación en las hembras, con la finalidad de acoplar las dos partes del proyecto: la congelación de semen y la ovoposición para la concepción de huevos fértiles incubables para obtener polluelos. Los académicos pretenden inseminar a una hembra en la siguiente temporada de reproducción y “si todo sale maravilloso” para mayo nacerá algún pollito de águila real a partir de semen criopreservado, como resultado de un esfuerzo de más de 15 años.

Parte de la investigación básica de evaluación espermática y del banco de semen tiene lugar en la Unidad Xochimilco, mientras que la consecución de muestras y el uso de semen “se realizan en colecciones privadas”, fuera de las instalaciones de la Institución, porque el fin es que los ejemplares se trasladen lo menos posible para evitar riesgos.

El banco de semen fue autorizado a la Unidad de Manejo para la Conservación y Aprovechamiento Sustentable de la Vida Silvestre (UMA) Aviario DILAJESH, instancia privada de Tepetlaoxtoc de Hidalgo, en el Estado de México, aunque el responsable es el doctor Herrera Barragán, que en 2015 contó con el apoyo del Programa para el Desarrollo Profesional Docente, lo que contribuyó a la continuidad del estudio.

El país registra unos 60 ejemplares en cautiverio, de los cuales este proyecto tiene acceso a 11, lo que equivale a casi 20 por ciento y, para conseguir su gran objetivo, ha recibido asistencia de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales en la conformación de un banco de semen específico para aves rapaces.

Dado que la Universidad no posee “las instalaciones de una posta veterinaria” y manejar colecciones del gobierno “es difícil, porque muchas especies están sometidas al escrutinio público y de ambientalistas” que, sin razón, todo lo cuestionan, los docentes han optado por recurrir a materiales privados que cuentan con registro y planes de manejo con autorización oficial como centros de conservación.

La UAM y el grupo de profesores tienen convenios con el parque Reino Animal, del Estado de México, donde han hecho una promoción sustancial a nivel nacional, y con el aguilario del Club de fútbol América, donde cuentan con una pareja de ejemplares cada uno. También existen acuerdos con el Aviario DILAJESH y el Centro de Educación Ambiental Cultural y Recreativo Rodolfo Landeros Gallegos, Zoológico de Aguascalientes, un sitio que posee tres animales y un inventario de 70 aves rapaces de otras especies.

En mucho de este quehacer participan alumnos de la Licenciatura en Medicina Veterinaria y Zootecnia, así como de las maestrías en Ciencias Agropecuarias y en Biología de la Reproducción de la Unidad Iztapalapa que llevan a cabo investigación modular, servicio social y tesis.

La Aquila chrysaetos está catalogada entre las 22 especies prioritarias de fauna silvestre, perteneciente al orden falconiforme de gran tamaño que alcanza una longitud de hasta un metro y su envergadura puede llegar a 2.84 metros; presenta dimorfismo sexual en cuanto a peso y talla, y una coloración marrón oscuro con algunas plumas más claras en la parte de la cabeza y el cuello.