La realidad iraní a través de diez historias narradas a bordo de un taxi, en filme de Abbas Kiarostami

Cultura

Con la proyección de la cinta Diez, del cineasta iraní Abbas Kiarostami, considerado el más importante de la nación persa, concluyó la programación de Historias cortas del ciclo de Charlas de cine y literatura, organizado por la Coordinación Nacional de Literatura del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) en la Cineteca Nacional.
Los comentarios estuvieron a cargo de la escritora Gabriela Couturier, quien luego de un viaje a Irán, realizado hace cinco años, se interesó en ver y charlar con el público sobre este trabajo de Kiarostami, quien trascendió en el mundo cinematográfico por sus sencillas y emotivas historias de la realidad iraní.
Gabriela Couturier expresó que no esperaba el estilo de la película, pero entendía la razón por la que Kiarostami habría hecho un filme de estas características en el que denuncia la condición de la mujer en la sociedad persa.
En la cinta, la cámara se mantiene en el interior de un taxi que conduce una mujer divorciada mientras se desplaza por Teherán, espacio en el que se suscitan múltiples conversaciones con los pasajeros que descubren para el espectador distintos aspectos de la vida cotidiana en aquel país.
“Los pasajeros y la conductora hablan de cosas muy privadas en el taxi, me llamó la atención el interés de ella por reivindicar su derecho a ser mujer, a ser bonita, a maquillarse, en fin. Es un espacio confinado pero abierto a las miradas de todo el mundo, en el que ella debe tener la cabeza cubierta con un velo debido a las restricciones de su país”.
En su opinión, fue muy valiente realizar la película de esta forma, pero también entendible que se hiciera así. “Kiarostami decía que el coche era el lugar perfecto para conversar y como el conductor mira hacia el frente, prácticamente no puede ver a los ojos del pasajero, lo que facilita la plática”.
La escritora destacó la conversación con una mujer joven, que se rasura la cabeza a manera de protesta o duelo. “Tuvo una pérdida y se dirige al templo para ver si se cumplen sus deseos. Raparse es como quitarse el velo de alguna manera, quitarse las ataduras”.
La conductora es una actriz, Mania Akbari, quien, en parte, dirige las conversaciones que se muestran e incluso colaboró con el guion, pero el fin último fue suscitar en el espectador diversas emociones e ideas a partir de las historias que cuenta la gente común.
Filmada en 2002, la cinta es una coproducción Irán-Estados Unidos-Francia; fue nominada a la Palma de Oro como mejor película en el Festival de Cannes.