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La Primera Guerra Mundial, semilla del nuevo orden mundial impuesto por Estados Unidos

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La Primera Guerra Mundial sembró la semilla del orden mundial impuesto por Estados Unidos y que prevalece hasta la fecha, no obstante que ese país entró a la ofensiva como deudor de Gran Bretaña y Francia, y salió como acreedor, es decir, aunque ambas naciones europeas ganaron la batalla perdieron su status de grandes potencias, coincidieron especialistas.

Los participantes en el Coloquio 1918-2018. 100 años del final de la Primera Guerra Mundial. Retrospectiva y actualidad recapitularon los acontecimientos que dieron lugar a la gran conflagración: la doctora Ana Teresa Gutiérrez del Cid destacó que con el advenimiento del capitalismo industrial del siglo XIX, Londres y París desarrollaron una fuerte economía y tuvieron la necesidad de invertir el excedente en otras regiones del planeta más atrasadas, por lo que el orbe fue dividido entre ambas a partir de la segunda mitad del siglo XIX hasta inicios del XX.

En la actividad realizada en la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) expuso que el II imperio alemán creció rápidamente debido a las políticas de Guillermo I, surgiendo grandes empresas que obtuvieron cuantiosas ganancias, lo que convirtió a ese país en líder de las industrias eléctrica, farmacéutica, militar y de colorantes, pero requería colocar sus excedentes de capital en colonias británicas y francesas.

Esta coyuntura desencadenó la Primera Guerra Mundial, en la que combatieron en un bloque Alemania, el imperio austrohúngaro y el otomano, y en otro la Triple Entente, formada por Francia, Gran Bretaña y Rusia entre 1914 y 1918, hasta que finalmente emergieron vencedores Gran Bretaña y Francia, con la intervención de Estados Unidos, en 1917, ya que Rusia salió del conflicto bélico a finales de ese año para centrarse en la Revolución Bolchevique.

El 11 de noviembre de 1918 la mayor tragedia que la humanidad había vivido hasta entonces concluía, debido a dos acontecimientos clave que decidieron el signo de la conflagración: la Revolución Rusa y la entrada de Estados Unidos al combate, señaló la investigadora del Departamento de Política y Cultura de esa sede académica.

En el invierno de 1918 el gran desafío era construir un nuevo mundo que hiciera que la sangrienta lucha que acababa de terminar fuera, tal como se proclamaba en aquel momento, la que pusiera fin a todas las guerras, pero entonces tuvo lugar la Conferencia de París, en 1919, para acordar los términos de la paz con Alemania.

El 4 de octubre de 1918 los alemanes habían pedido un armisticio basado en las propuestas recogidas en los 14 puntos planteados por el presidente estadounidense Thomas Woodrow Wilson, con lo que se observa el crecimiento del poder de Estados Unidos, que deja de ser aislacionista para empezar a intervenir en los asuntos mundiales; su mayor interés era que se deshicieran los imperios, lo que sucedió con el austrohúngaro.

Entre los 14 puntos estaba la propuesta para la creación del antecesor de la ONU, la Sociedad de Naciones, para garantizar la paz en el futuro, sin embargo, los tratados firmados luego de la Conferencia de paz en París no contribuyeron en absoluto a estabilizar la situación mundial, aseveró la doctora en Relaciones Internacionales.

Los errores cometidos en los tratados que pusieron fin a esa gran conflagración fueron clave a la hora de desencadenar de nuevo los horrores de un conflicto mundial, apenas 20 años después de su conclusión.

El doctor Armando Pineda Osnaya, investigador del Departamento de Producción Económica en la Unidad Xochimilco, explicó que ese conflicto bélico trajo nuevas condiciones laborales para los trabajadores, con una atractiva alza en los salarios; en Europa no hubo desempleo en 1920 e incluso se dio un auge económico, que luego cayó en la crisis de 1929.

A partir de esta situación también tuvo lugar la reducción del tiempo de la jornada de trabajo a ocho horas, con el Tratado de Versalles, que puso fin oficialmente a la Primera Guerra Mundial, se pagaba más dinero por menos tiempo de trabajo, lo que se tradujo, paradójicamente, en mayor productividad.

El Artículo 427 de dicho Tratado estipula que el trabajo no es una mercancía o un artículo comercializable, también establece el derecho a la asociación de empleados y empleadores; un salario que asegure condiciones de vida apropiadas; una jornada laboral de ocho horas diarias o 48 horas a la semana con su respectivo día de descanso; la abolición del trabajo infantil y un salario igual para hombres y mujeres en tareas similares.

La Primera Guerra Mundial fue el parteaguas del modelo económico actual que sembró la semilla para que Estados Unidos impusiera el nuevo orden mundial que prevalece hasta la fecha.

El académico expresó su temor al considerar que “estamos en una situación similar en la que la colonización ha colapsado y la cada vez mayor competencia económica establecida entre Estados Unidos y el resto del mundo se está tornando en un conflicto político que puede devenir en un conflicto militar”.