La película ¡Que viva México! de Sergei Eisenstein y el trabajo fotográfico de Valery Katsuba permiten una interesante muestra de la mirada foránea hacia los pueblos originarios nacionales, la importancia de hacerlos más visibles en la actualidad, y la manera en que estos dos exponentes plasman la esencia de nuestro país en sus obras.
Por ello, la Secretaría de Cultura, a través del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, invita al recorrido por la muestra Valery Katsuba, modelos clásicos y contemporáneos y a la proyección del filme ¡Que viva México! en el Museo Nacional de San Carlos, a las 18:00 y 19:00, respectivamente. Las actividades se realizarán con el apoyo de la fundación Sarah Vinitz.
El público podrá recorrer la exposición Valery Katsuba, modelos clásicos y contemporáneos, que alterna con esculturas y pinturas del acervo del museo de San Carlos, y contrastarla con las secuencias cinematográficas que filmaron Sergei Eisenstein y Eduard Tissé en la película.
La versión de la película de Eisenstein fue actualizada en 1994, en la cual se añadieron imágenes que habían permanecido en el archivo del estudio cinematográfico Mosfilm durante largas décadas, con lo cual el público mexicano podrá acceder a la versión más reciente del filme.
Por otro lado, en las obras del fotógrafo bielorruso Valery Katsuba, hay una gran esencia nacional plasmada en ellas. El artista descubrió la presencia indígena en las calles de la Ciudad de México al llegar a nuestro país el año pasado. Encontró a sus primeros modelos en el Zócalo, con los que trabajó en el patio del edificio de la Academia de San Carlos.
El resultado de esta colaboración espontánea fue contundente: por vez primera se podían observar en un registro artístico los contrastes y similitudes entre la estética clásica, particularmente las esculturas renacentistas, las copias de esculturas clásicas expuestas en la Academia y los danzantes llamados concheros que recuperan, a su manera, las tradiciones culturales indígenas.
Valery Katsuba y José Manuel Springer, curador de la muestra, se vieron entusiasmados por esta afortunada convergencia y se dieron a la búsqueda de practicantes indígenas del llamado Juego de Pelota, por considerar que éste brindaría una oportunidad para retratar el cuerpo, la raza y la estética de una antigua tradición.
Las fotografías de la serie del Juego de Pelota fueron realizadas en el patio del Museo de San Carlos, donde un equipo de seis jugadores hizo un símil del juego para el fotógrafo. A partir de esas sesiones surgió una serie que recoge los elementos particulares de los jugadores: sus habilidades físicas y la agilidad con que sus cuerpos se mueven durante esta práctica.
A partir de estos trabajos, se decidió que, como parte de la documentación fotográfica, se realizara un ejercicio de apreciación para que el público de la exposición pudiera comparar los cambios, las resistencias y las persistencias de la mirada en un lapso de casi 90 años entre la visión de Eisenstein y el trabajo del fotógrafo bielorruso.
Por su valor testimonial, así como por la relación que existe entre el realismo fotográfico, el clasicismo de la academia artística y el trabajo documental cinematográfico, la proyección de la película ¡Qué viva México! al lado de las fotografías de Katsuba constituyen una mirada a nuestras raíces desde una visión foránea.
La muestra Valery Katsuba, modelos clásicos y contemporáneos estará abierta hasta el 31 de marzo en el Museo Nacional de San Carlos, ubicado en Puente de Alvarado 50, colonia Tabacalera.