Con la intención de llamar la atención sobre cuestiones relacionadas con la discriminación, y en particular respecto a temas que tienen que ver con la salud y el VIH, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 1 de marzo como el Día de la Cero Discriminación, con base en el Artículo 1° de la Declaración Universal de Derechos Humanos, el cual señala que «todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos».

Este día constituye un llamado a promover y garantizar el derecho de cada persona a vivir una vida saludable, plena y digna. Esto es especialmente relevante considerando el contexto de emergencia sanitaria que atravesamos actualmente.

La pandemia por covid-19 ha evidenciado y profundizado la discriminación y las desigualdades históricas que ya prevalecían desde antes. Este impacto se ha agravado particularmente para los grupos históricamente discriminados, así como para aquellas personas que han sido contagiadas de covid-19.

El COPRED elaboró durante 2020 el informe Impactos diferenciados por covid-19: diálogos con organizaciones de la sociedad civil, donde se consigna la imperiosa necesidad de generar acciones coordinadas entre instituciones para brindar atención integral y acceso a todos los derechos.

En el caso particular de las personas que viven con VIH –o con alguna condición crónica que les vuelve más vulnerables ante covid-19, como la diabetes, hipertensión arterial u obesidad– también existe un aumento en los actos de discriminación, especialmente en el ámbito laboral.

En la Ciudad de México existen cerca de 50 mil personas que viven con VIH, mientras que en toda la República Mexicana se estima que hasta 2020, alrededor de 313 mil 969 personas han sido diagnosticadas con VIH. El diagnóstico del VIH es del 60%, mientras que el 17% de las personas diagnosticadas no se incorpora al tratamiento de manera inmediata. Durante 2020, en nuestro país se notificaron 7 mil 459 nuevos casos.

De acuerdo con ONUSIDA, 38 millones de personas viven con VIH en el mundo, de las cuales 26 millones tienen acceso a una terapia antirretroviral. El Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA) estableció el objetivo 90-90-90 a cumplirse en 2020: tratamiento para todas las personas, lo que implicaba que en 2020 el 90% de las personas que viven con el VIH conocieran su estado serológico respecto al VIH, que el 90% de personas diagnosticadas con VIH recibieran terapia antirretrovírica continua, y que el 90% de las personas que reciben terapia antirretrovírica, registraran supresión viral.

En el contexto de la conmemoración de este Día de la Cero Discriminación, ONUSIDA lanza una alerta muy relevante: los objetivos no cumplidos han dado como resultado 3.5 millones más de infecciones por el VIH y 820 mil más muertes relacionadas con el sida desde 2015, en relación con lo que podría haberse logrado si el mundo estuviera en el camino planeado para alcanzar los objetivos establecidos para 2020. Además, la respuesta podría retrasarse en 10 años o más si la pandemia por covid-19 provoca graves interrupciones en los servicios para el VIH.

En la Ciudad de México, el porcentaje de personas en tratamiento antirretroviral (TAR) indetectable es del 90%. Existen algunas similitudes entre la pandemia del VIH y la de Covid-19. Cuando se descubrió el VIH, no había suficiente información acerca de las formas de transmisión y efectos al contraerlo. Ahora es similar con covid-19. Esta situación lleva a la estigmatización y por ende, a la discriminación. La comunidad gay fue la que principalmente sufrió los embates de la desinformación y el estigma. Hoy las personas que se han enfermado de covid-19, así como el personal de salud que la atiende, viven violencias y discriminación.

A esto se suma que después de casi cuatro décadas de epidemia de VIH, no se ha eliminado el estigma hacia las personas que viven con el virus y hacia las poblaciones clave que son las más afectadas por el mismo: hombres gay, mujeres trans, trabajadoras sexuales y usuarios de drogas inyectables. Todas las personas son vulnerables a contraer el VIH, pero algunas poblaciones tienen mucho más riesgo por diferentes factores como sus prácticas sexuales y algunas cuestiones más estructurales.

De acuerdo con un estudio reciente de ONUSIDA en América Latina y el Caribe, 5 de cada 10 personas han presentado dificultades para obtener su tratamiento, sólo 3 de cada 10 ha tenido tratamiento antirretroviral para más de 2 meses, y el 49% solo le ha alcanzado para un mes; 2 de cada 10 personas no han contado con tratamiento para terminar el mes.

Desde el COPRED hacemos un llamado a garantizar la prevención y detección oportuna del VIH, así como el acceso a medicamentos y tratamientos médicos necesarios, y reforzamos el señalamiento en torno a la necesidad de adoptar un enfoque interseccional para la atención de las personas que viven con VIH, y para el diseño e implementación de medidas destinadas a ellas. También refrendamos nuestro compromiso de trabajar en favor del derecho a la igualdad y la no discriminación de todas las personas que habitan o transitan en la Ciudad de México, y en particular de los grupos de atención prioritaria.

Durante el desarrollo de esta emergencia sanitaria, es indispensable fomentar y proteger los derechos de salud, económicos, sociales y culturales de todas las personas, así como impulsar la participación y solidaridad de otras personas, gobiernos, sociedad civil, comunidades y sector privado, no para regresar a la normalidad de antes, sino para construir una vida pospandemia más respetuosa e igualitaria.