La Orquesta Sinfónica Nacional dedica concierto a Francisco Toledo en el Palacio de Bellas Artes

Cultura

Con un minuto de aplausos, la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) recordó al artista oaxaqueño Francisco Toledo durante el primer concierto de su segunda temporada 2019, la noche del viernes en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes.

Los músicos con su instrumento en mano y el público al unísono ofrecieron un largo aplauso al pintor, grabador y activista oaxaqueño fallecido la noche del jueves. El concierto tuvo como preámbulo el altar colocado en el vestíbulo del recinto del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), donde cientos de personas acudieron durante el día para despedir al maestro.

El programa de la OSN tuvo como protagonista al violinista ruso Nikita Boriso-Glebsky, quien levantó ovación desde el primer movimiento del Concierto para violín en re menor op. 47 de Jean Sibelius. Hay que recordar que Boriso-Glebsky fue ganador del Concurso Internacional Jean Sibelius en Helsinki, uno de las competencias de violín más prestigiosas a nivel internacional.

Durante su ejecución, el intérprete no sólo sorprendió por su técnica, sino por la expresividad que proyectó en cada sección de la obra, desde el sentido Allegro moderato, pasando por la energía del Adagio di molto y el gran carácter del Allegro, ma non tanto.

Nikita Boriso-Glebsky es considerado un eminente artista de la nueva generación de concertistas europeos, elogiado por su “profundo pensamiento musical, técnica impecable, elegancia e instinto”. En sus actuaciones, el intérprete toca el violín de Matteo Goffriller de 1720.

En la primera parte del concierto se escuchó el interludio sinfónico Ensueño ante la chimenea de la ópera Intermezzo op. 72 de Richard Strauss  (1864-1949). Una obra personal del compositor, en términos no estrictamente musicales, sino familiares, pues relata uno de los tantos conflictos domésticos que el autor alemán compartió a través de sus obras.

Escuchar la interpretación de estos dos autores, primero a Strauss y luego a Sibelius, no fue un aspecto menor del programa de la OSN. El Concierto para violín de Sibelius tiene dos versiones: una escrita en 1903, dedicada al violinista Willy Burmester, quien no pudo estrenarla; la segunda fue Strauss, quien la presentó en 1905.

La segunda parte del concierto estuvo dedicada a Igor Stravinsky (1882-1971), con su obra emblemática La consagración de la primavera, que ha impregnado de manera especial el imaginario del público mexicano, después del montaje que estrenó la Compañía Nacional de Danza. Bajo la dirección de Carlos Miguel Prieto, la obra pudo ser apreciada en toda su complejidad y belleza, a partir del entramado rítmico, melódico, armónico e instrumental que propone.

El concierto de la OSN se repetirá este domingo 8 de septiembre a las 12:15 horas en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes.