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La minería en México debe ser revisada, al causar deterioro y pocos beneficios

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En los últimos 20 años, Grupo México ha ocasionado incidentes de gran calado que han afectado a la sociedad y los ecosistemas en México, sin que se haya formulado castigo alguno, por lo que el gobierno federal debe aplicar las multas correspondientes y controlar las actividades extractivas que generan daños irreparables frente a beneficios marginales, sostiene la doctora Aleida Azamar Alonso, investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

La especialista que en 2006 dicha empresa provocó la tragedia en Pasta de Conchos, Coahuila, donde murieron 65 mineros, y en 2014 la contaminación de los ríos Bacanuchi y Sonora por el derrame de 40 millones de litros de ácido sulfúrico y la dispersión de 240 toneladas de ese compuesto químico en el río Santa Cruz, en Nogales, Sonora, además del derramamiento de más de 20 mil litros de agua con sedimentos en San Martín, Zacatecas, este 2019.

En su artículo ¿Quién es Grupo México y por qué ha logrado salir impune de los desastres mineros? Azamar Alonso refiere que a lo anterior se suma el derrame de tres mil litros de ácido sulfúrico en el Mar de Cortés el pasado diez de julio, “accidentes” todos resultados de la falta de acciones políticas decisivas para poner orden a un sector que ha vivido bajo el amparo del Estado durante décadas.

La profesora del Departamento de Producción Económica de la Unidad Xochimilco cita un informe de la Auditoria Superior de la Federación que arroja que una tercera parte de la degradación ecológica que sufre el país proviene de la actividad minera, y que se requiere casi 30 por ciento del valor de la producción para subsanar el daño que provoca.

La ausencia de medidas legislativas para solventar o frenar la depredación de la ecología ocasionada por la industria minera solamente se puede explicar por la gran influencia que ejercen los empresarios de este sector, quienes pertenecen al Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, con gran cercanía al Estado mexicano.

Grupo México es una macroempresa cuyo origen data de 1942. En la actualidad se dedica a múltiples actividades, aunque se le reconoce principalmente por la minería con presencia en seis países, pero también tiene actividades en ferrocarriles, la planeación logística de transporte; así como en la creación de macro infraestructura energética en plantas de procesamiento de energía, perforación, actividad eólica y construcción en general.

En su estrategia empresarial y para evitar acusaciones de monopolio opera, entre otras, a través de filiales, entre las que destacan: Americas Mining Corporation; Southern Copper Corporation; Asarco; Los Frailes; Ferrosur; Ferromex; Controladora de Infraestructura Petrolera; México Compañía Constructora, y Controladora de Infraestructura Energética México.

Para Azamar Alonso, la génesis de la compañía “es más un resultado político que un esfuerzo empresarial, pues su actual situación deriva de la absorción de paraestatales a través de compadrazgos y asignaciones directas de concesiones en las entidades con mayor riqueza minera nacional en nuestro país”.

En sus inicios era una empresa constructora que poco después de su formación comenzó a perforar pozos petroleros para Petróleos Mexicanos (Pemex), y lo interesante comenzó en la década de los sesenta, cuando con la ley de Mexicanización del sector las dos empresas mineras más grandes del país, con origen en Estados Unidos, tuvieron que ceder cierto control accionario a empresarios nacionales.

El grupo que compró esas acciones fundó el Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, el cual accedió a un notable capital debido a su estrecha relación con la administración del país, con lo que fue adquiriendo un gran peso político.

“Uno de esos hombres fue Germán Larrea, quien en la década de los setenta logró el dominio del sector minero a través de la creación de MEDIMSA (hoy Minera México, una de las tantas subsidiarias de Grupo México)”.

Gran parte de las organizaciones que se obtuvieron a través de la Ley Minera fueron sufragadas por el Estado, las cuales permanecieron en un estado proteccionista hasta los años noventa, momento en que las adquirieron Larrea y compañía, antes de abrir el mercado a la inversión extranjera.

Otro hecho relevante fue que Jorge Larrea –padre de Germán– llevó a la bancarrota a varias de estas empresas, con la intención de que el gobierno saneara las finanzas para posteriormente volverlas a comprar a un precio mucho más bajo. Estas operaciones sucedieron en varias ocasiones y fueron posible por su cercanía con los expresidentes Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo Ponce de León.

“Este corporativismo rampante asociado de forma completamente criminal al Estado mexicano ha sido la forma de operar de Grupo México desde su creación y es precisamente la manera en que ha evadido su responsabilidad en los problemas que provoca su actividad minera”.