La inversión extranjera directa, un referente de la globalización y la confianza económica, cayó un 49% en el primer semestre de 2020 debido a la crisis generada por la pandemia de COVID-19, revela un nuevo informe de la ONU, que también reporta que esos flujos de inversión se mantuvieron estables en China.

La inversión extranjera directa durante la primera mitad de 2020 alcanzó apenas 399.000 millones de dólares, lo que representa una baja de 49% con respecto al mismo periodo del año anterior, según datos divulgados este martes por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).

Ese tipo de inversión, considerado un referente de la globalización y la confianza económica, incluye fusiones y adquisiciones transfronterizas, financiamiento de proyectos internacionales e inversiones corporativas en nuevos proyectos en el extranjero, y puede ser un indicador del crecimiento de las cadenas de suministro corporativas que desempeñan un papel importante en el comercio mundial.

En una conferencia de prensa en Ginebra para presentar el nuevo informe, el director de la División de Inversiones de la UNCTAD, James Zhan, afirmó que esta caída fue más aguda de lo proyectado y la atribuyó a los cierres por confinamiento en los países, que ralentizaron los proyectos de inversión existentes.

Además, consideró que “las perspectivas de una recesión más profunda llevó a las multinacionales a reevaluar nuevos proyectos”, y advirtió que “ese el estado de ánimo actual de los inversionistas: ser muy conservadores en esta etapa ”.

Zhan explicó que todas las formas principales de inversión extranjera directa y todas las regiones sufrieron la desaceleración, aunque las economías desarrolladas fueron las más afectadas, con flujos de 98.000 millones de dólares en los primeros seis meses, una reducción del 75% con respecto a 2019.

China, la excepción

La excepción de la tendencia a la baja fue China, que registró flujos relativamente estables con 76.000 millones en la primera mitad del año, mientras que Hong Kong se recuperó como destino de esa inversión después de un débil 2019.

“Los flujos generales de inversión hacia China se mantienen en un nivel alto y esto se debe, en parte, a que China fue uno de los pocos países en controlar la pandemia y reanudar su sistema de producción nacional”, detalló Zhan.

Además -dijo- “el gobierno chino implementó medidas efectivas para retener la inversión, para dar servicio a las operaciones de las multinacionales que operan en el país e instrumentó nuevas medidas para atraer inversiones”.

La mayor parte de la inversión extranjera directa que entró a China se destinó a industrias de alta tecnología. El valor de las transacciones de fusiones y adquisiciones en el país creció un 84%, principalmente en las industrias de servicios de información y comercio electrónico, mientras que varias empresas multinacionales también expandieron sus inversiones, agregó.

Panora incierto

El panorama mundial continúa siendo muy incierto, con signos de interrogación sobre la duración de la pandemia y la eficacia de la respuesta política, por lo que las estimaciones de la UNCTAD para este año apuntan a un descenso del 30% al 40% en la inversión extranjera directa.

Se espera que la tasa de declive en las economías en desarrollo se estabilice debido a las señales de una recuperación inminente en el este de Asia, pero se prevé que continúe el declive global, con una nueva reducción de entre 5% y 10% en 2021, adelantó Zhan.

La inversión extranjera directa es la fuente más importante de financiación externa para las economías en desarrollo, superando las remesas, los préstamos bancarios y la asistencia al desarrollo.

El valor actual de esos flujos invertidos en proyectos en todo el mundo equivale al 42% del PIB mundial anual.