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Una manera distinta de leer...

La influencia de Xavier Villaurrutia se percibe al paso del tiempo en las generaciones más jóvenes

Reconocido tanto por su poesía, como por su crítica literaria y dramaturgia, Xavier Villaurrutia (1903-1950) ha marcado el lenguaje de escritores y poetas de reconocidas y nuevas generaciones, como lo muestra la obra de Alí Chumacero y la del poeta sinaloense Óscar Paul Castro, quien hace una recreación del calambur, forma retórica que utiliza una frase sonora y va separando esta sonoridad en vocablos distintos.
Para el poeta sinaloense Mario Bojórquez (1968), entrevistado sobre el legado del autor de Invitación a la muerte, la obra de Villaurrutia, “aunque breve, puesto que él muere muy joven, abarca tres aspectos: su poesía es exquisita, magnífica; como traductor del inglés y francés introdujo a México a grandes escritores contemporáneos a través de publicaciones diversas, e hizo un ejercicio crítico de la literatura, la plástica, el teatro y otras expresiones artísticas de su momento en un análisis muy severo con ideas muy brillantes, esplendentes de lo que significa el arte”.
Villaurrutia a quien Octavio Paz se refirió como un “Poeta escaso” de cuyo legado, “casi todo lo que escribió es (será) perdurable”, formó parte del grupo sin grupo conocido como Los Contemporáneos, que se vinculó con todas las manifestaciones expresivas de finales de los años veinte y principios de los treinta, en su época de juventud y de pasión crítica.
Bojórquez destacó que la influencia del autor de Nostalgia de la muerte fue muy notoria en Octavio Paz, quien dijo en cierta ocasión que él fue un faro en su propia creación poética.
Recordó que Paz escribió: “Aunque breve, Villaurrutia ha escrito al menos 15 páginas universales, es decir 15 páginas que están a la altura de las grandes obras de su tiempo en todo el mundo.” Esto es un elogio magnífico de alguien que alcanzó el máximo galardón que puede tener un escritor, como lo es el Premio Nobel de Literatura 1990.
Según Bojórquez, ganador del Premio Aguascalientes 2007, tanto Paz como Chumacero vieron en Villaurrutia el deseo de la pasión artística en donde los ciclos del mundo se transformaban en identidad, placer y maravilla.
En conclusión, dijo, Xavier Villaurrutia es un magnífico poeta y un excelentísimo traductor; de hecho, mucha de la literatura moderna mexicana se nutre de sus traducciones y de su gran conocimiento de la poesía francesa e inglesa.
No podría vivir sin Villaurrutia: Rogelio Guedea
Por su parte, el poeta Rogelio Guedea (1974) apuntó que Villaurrutia es un poeta central de la generación del grupo Los Contemporáneos, conformado por grandes vates, como Salvador Novo, José Gorostiza y Carlos Pellicer, entre otros.
El ganador del Premio Internacional Rosalía de Castro 2001 explicó que Los Contemporáneos se insertaron en las vanguardias y a partir de ahí crearon una obra propia que llegó a niveles cosmopolitas únicos y de la cual las nuevas generaciones se siguen nutriendo.
Para mí, aseguró, es muy significante seguir leyendo los Nocturnos de Villaurrutia, incluso nunca he dejado de leer las obras de los integrantes de ese grupo porque se me hacen esenciales para la literatura nacional y para la formación de nuevos lectores y poetas mexicanos. No podría vivir sin Villaurrutia, añadió.
Consideró que ninguna generación de poetas mexicanos puede resultar ilesa a la influencia de Los Contemporáneos, ya que son fundamentales para las nuevas generaciones. No podemos ser poetas sin haber leído a Xavier Villaurrutia, Gilberto Owen, José Gorostiza, Jorge Cuesta o Salvador Novo; cada uno de ellos son esenciales en nuestra formación, como tampoco puedes ser poeta sin haber leído a Neruda, Vallejo, Borges o Girondo.
Destacó que uno de los alumnos más prominentes de Villaurrutia fue el propio Octavio Paz, quien siempre reconoció su talento poético, ensayístico y como traductor. Paz y Villaurrutia son autores fundamentales de las letras mexicanas, indicó.
En un ensayo, el Nobel de Literatura escribió sobre Villaurrutia: “Su escepticismo no sólo era hijo de la reflexión, sino de su temperamento. Huía de los extremos y estaba fascinado por ellos.”
El autor de El laberinto de la soledad no dudó en calificar a Villaurrutia como uno de los mexicanos más inteligentes y lúcidos de este medio siglo, lector de El inmoralista, de Gide, y traductor de El matrimonio del cielo y del infierno, de Blake… Un poeta hondo y alto, a la vez.
El teatro fue otra de sus pasiones. Tradujo a Chejov, Romains, Lenormand y otros dramaturgos. Fundó el teatro de Ulises en 1928, con el fin de montar obras experimentales y nuevas con actores no profesionales. También escribió el libreto, al lado de Agustín Lazo, de la ópera en un acto La mulata de Córdoba, musicalizada por Moncayo, la cual se estrenó en el Palacio de Bellas Artes en 1948.
Uno de los organismos que ha reconocido la destacada trayectoria de Xavier Villaurrutia es el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), donde fue director del Departamento de Teatro.
Dos recintos de este Instituto deben su nombre al autor: la Sala Xavier Villaurrutia, inaugurada el 23 de agosto de 1957, ubicada en el Centro Cultural del Bosque que se convirtió en un espacio importante para las artes escénicas gracias a las aportaciones del también dramaturgo al teatro mexicano en ese escenario.
El segundo recinto que reconoce con su nombre al autor de Dama de corazones es el Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia, inaugurado el 9 de octubre de 2010, fecha que coincidió con su 60 aniversario luctuoso, así como con la adquisición de su archivo personal por parte del INBAL, a través del cual busca preservar su memoria literaria y ponerla al alcance del público y que puede ser consultado en el siguiente enlace: https://issuu.com/cnl-inba/docs/fondo_xv.
Xavier Villaurrutia siempre estuvo interesado en apoyar y difundir las letras mexicanas, y fue bajo esa premisa que el crítico literario Francisco Zendejas tuvo la iniciativa de fundar un premio con su nombre en 1955. Cada año se otorga el galardón a autores que residen en territorio nacional, incluso extranjeros, siempre y cuando acrediten su estancia legal en el país por cinco años como mínimo y la obra premiada se haya editado en México.
Autor de Nostalgia de la muerte, Décima muerte y Cantos a la primavera, Xavier Villaurrutia murió el 25 de diciembre de 1950, y en las nuevas generaciones se mantiene vigente el legado de este escritor, cuyos primeros poemas aparecieron hace casi un siglo, cuando tenía 16 años de edad.

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