La Escuela de Laudería del Inbal fomenta la tradición y excelencia en la construcción y restauración de instrumentos de cuerda

Cultura
  • Este 9 de octubre celebrarán con actividades académicas en su sede de Querétaro y con la exposición Maderas musicales en el Centro Cultural El Nigromante de San Miguel de Allende 

La Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal), a través de la Subdirección General de Educación e Investigación Artísticas (Sgeia), celebrarán el 36 aniversario de la Escuela de Laudería con una serie de actividades encaminadas a resaltar la importancia del noble oficio de la laudería en el panorama del arte y la cultura musicales de nuestro país. 

Fundada en 1987 y ubicada actualmente en la ciudad de Querétaro, la Escuela de Laudería del Inbal cumplirá -el 9 de octubre- 36 años dedicada a la formación de profesionales en la construcción, reparación, restauración y documentación de instrumentos musicales de cuerda frotada. 

El actual director de dicho centro de estudios, Josué Rodrigo Arboleyda Valdovinos, informó que para celebrar su aniversario, la Escuela de Laudería llevará a cabo una serie de actividades en su sede de la ciudad de Querétaro, que incluye un concierto con instrumentos surgidos en la escuela, talleres y conferencias dirigidas a resaltar la importancia de la laudería en la sociedad, así como la exposición Maderas musicales, que se exhibirá del 11 de octubre al 3 de marzo de 2024 en el Centro Cultural Ignacio Ramírez “El Nigromante” de la ciudad de San Miguel de Allende, Guanajuato. 

Dicha exposición —informó el directivo— estará formada por trabajos realizados por estudiantes y maestros, con la intención de mostrar “el alto nivel de profesionalismo y la pasión que caracteriza a nuestra comunidad educativa”, además de difundir “la historia y el quehacer diario de la Escuela de Laudería, así como su contribución a la sociedad en el ámbito de la música, la ciencia y el arte”. 

Un laudero profesional —explicó Josué Rodrigo Arboleyda— es alguien que posee la pericia técnica necesaria para construir o restaurar instrumentos musicales de cuerda frotada, como el violín, la viola, el violonchelo o el contrabajo. Por ende, para ser admitidos en la Escuela de Laudería, en el proceso de selección los aspirantes deben mostrar que poseen las habilidades manuales necesarias, además de tener conocimientos en música y capacidad para la ejecución instrumental. 

Todo esto —agregó— es parte de lo que se podrá observar en la exposición Maderas musicales, que está integra por tres núcleos temáticos: Historia de la EscuelaVida cotidiana en el taller y La laudería más allá de la laudería

En el primer rubro —Historia de la Escuela— se ofrece una retrospectiva sobre la evolución de la educación artística en México, con un enfoque especial en la formación a nivel profesional del oficio de la laudería; el segundo —Vida cotidiana en el taller— muestra una representación detallada de lo que es el quehacer diario en un taller de laudería; y el tercer apartado está dirigido a explorar la laudería desde una perspectiva más amplia. 

Al invitar al público a visitar la muestra, el director de la Escuela de Laudería, Josué Rodrigo Arboleyda, y la directora de “El Nigromante”, Laura Bustos Cardona, coincidieron: «La laudería, ese venerable arte de dar vida a la madera y a las cuerdas, encuentra su máxima expresión en esta exposición, un santuario donde la tradición y el oficio se entrelazan con las ciencias y las artes». 

Arboleyda Valdovinos consideró que la Escuela de Laudería es una entidad de gran trascendencia que se ha dedicado a preservar y fomentar la tradición y excelencia en la construcción y restauración de instrumentos de cuerda. “A lo largo de los años, hemos sido testigos de cómo nuestros egresados han contribuido significativamente a la riqueza cultural y musical no solo de México, sino también de otros países”. 

La Escuela de Laudería del Inbal tiene sus antecedentes en 1954, cuando se creó en la Ciudad de México, en los salones de la Escuela de Artes y Oficios en La Ciudadela (hoy, Biblioteca de México José Vasconcelos) con el propósito de formar constructores y reparadores de diversos instrumentos, con un nivel básico. En 1975 dicha escuela cerró sus puertas. 

En junio de 1985, el maestro francés Luthfi Becker Anz impartió un curso de laudería en el Conservatorio Nacional de Música, donde se puso de manifiesto la necesidad de brindar la Licenciatura en Laudería, enfocada en la formación de profesionales en la construcción y restauración de instrumentos de cuerda frotada. 

El 9 de octubre de 1987 fue que se promovió la autorización de dicha licenciatura y se estableció en la Ciudad de México. Años después, en 1992, la escuela se trasladó a la ciudad de Querétaro, su sede actual. 

Las y los egresados de este plantel del Inbal están capacitados para construir, reparar, restaurar y documentar instrumentos musicales pertenecientes al cuarteto clásico de cuerda frotada (violines, violas y violonchelos). 

Los estudios tienen una duración de cinco años, divididos en 10 semestres. Algunas de las asignaturas incluidas en el plan de estudios son: Dibujo, Fotografía, Taller de construcción de instrumentos de cuerda frotada, Solfeo, Inglés, Taller de restauración, Anatomía de la madera, Laboratorio de acústica e Instrumentos. 

Las y los estudiantes durante su trayectoria académica elaboran cuatro violines, dos violas y un violonchelo. Después de un tiempo, estos instrumentos musicales pasan a manos de integrantes de la comunidad de la escuela. En la actualidad, la Escuela de Laudería atiende a 29 estudiantes, quienes son capacitados por un equipo docente compuesto por 14 profesores, de los cuales cuatro se especializan en laudería.