Principal Cultura La diversidad cultural, religiosa, sexual y arquitectónica de la Ciudad de México...

La diversidad cultural, religiosa, sexual y arquitectónica de la Ciudad de México la distingue y la hace única

156
Compartir
[bsa_pro_ad_space id=1]

Rodrigo Hidalgo, cofundador del proyecto La Ciudad de México en el tiempo, dictó la conferencia Un paseo por la Alameda Central y su historia, en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.
Invitado por la Secretaría de Cultura, a través del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), el cronista visual de la capital del país consideró necesario hacer este tipo de ejercicios –recorridos visuales– para lanzar la mirada atrás, conocer los modelos que se han usado en el crecimiento y el desarrollo de la ciudad y considerar cuáles han funcionado y cuáles no.
Pero, además, “este paseo virtual por la Alameda Central es una invitación a que se convierta en una visita real, es decir, a salir y conocer, a disfrutar nuestra ciudad, que es nuestra casa, la casa de todos los mexicanos, porque si no la conocemos, no la valoraremos ni saldremos en su defensa”.
Con la presencia de la directora de Arquitectura y Conservación del Patrimonio Artístico Inmueble del INBAL, María Lízbeth Aguilera Garibay, Hidalgo centró la mirada en la Alameda Central y en la serie de fuentes que la adornan desde hace varios siglos, en la actividad realizada el lunes 25 de marzo.
A través de una serie de fotografías pertenecientes al acervo-colección de Carlos Villasana que fueron proyectadas en una pantalla, Hidalgo llevó al público a un viaje en el tiempo por el famoso parque capitalino y sus rincones, además de hacer un recorrido por las calles que la circundan: Juárez, Hidalgo, Eje Central y Doctor Mora, así como por la Torre Latinoamericana, el Palacio de Bellas Artes, La Nacional y otras edificaciones fundamentales de la zona.
A partir de dos litografías realizadas en el siglo XVIII por Casimiro Castro, Rodrigo Hidalgo dio un panorama de los inicios de la Alameda Central, parque público creado en 1592 por órdenes del virrey Luis de Velasco, por lo cual se le considera el más antiguo del continente. Con el tiempo, agregó, se convirtió en un espacio en el que la sociedad se daba cita para pasear, descansar y entablar relaciones sentimentales.
Refirió que las fuentes que la adornan (La victoria, Neptuno, Afrodita-Venus, La primavera, Las ninfas, Caritas) tienen algunas leyendas “que son únicas en el mundo”.
Al respecto, comentó que la mayoría tiene réplicas en varias partes del mundo, ya que fueron creadas a partir de obras originales que empresarios franceses comercializaron a través de “copias” y “permisos” que se adquirían, y luego los escultores las elaboraban en sus lugares de origen. Gracias a las fuentes más emblemáticas de la Alameda se ha catalogado a este jardín como un museo al aire libre.
Asimismo, se refirió a calles y edificios que rodean a la Alameda, que son de los lugares más fotografiados por diferentes artistas en distintas décadas y de los que más cambios han experimentado debido al crecimiento de la urbe y sus necesidades, y también por los movimientos telúricos.
El Teatro Nacional desapareció para abrir la calle 5 de Mayo. Ante esta situación se construyó precisamente el Palacio de Bellas Artes, inaugurado en 1934. El hoy llamado edificio Guardiola, en Eje Central y Madero, se ubica en lo que fue el edificio Escandón a inicios del siglo pasado. La conocida Casa de los perros –por las figuras que se encontraban en la parte superior– fue demolida hacia 1938.
En 1956 fue construida la gran Torre Latinoamericana, uno de los símbolos del primer cuadro de la ciudad, además del edificio Miguel E. Abed, que aún existen.
Recordó que en avenida Juárez, a mediados de 1942, fue levantado el Hotel del Prado, obra del arquitecto Carlos Obregón Santacilia, y a la derecha, cruzando la calle de Azueta, el edificio Aztlán, ambos desaparecidos tras los sismos de 1985.
Rodrigo Hidalgo expresó que la Ciudad de México es una urbe en constante transformación: se está modificando y cada etapa es como una memoria de su tiempo; testigo de su dinamismo y de la búsqueda de su propio espacio.
“Es una urbe única y maravillosa. Podemos recorrer cada día un lugar distinto y nunca dejará de maravillarnos, de sorprendernos, porque cuando pensamos que ya la conocemos, ya cambió. La Ciudad de México es interminable y está en constante evolución y cambio; es una ciudad de diversidad cultural, religiosa, sexual y arquitectónica, y eso la distingue y la hace única”, finalizó.