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Una manera distinta de leer...

La danza y su creación, propósitos cotidianos de Rodolfo Reyes

  • En 2019, el bailarín, coreógrafo y fundador de agrupaciones dancísticas recibió la Medalla Bellas Artes en el campo de la danza  
  • Deja un imprescindible legado en 55 años de trayectoria con una producción de 150 coreografías y fundación de instituciones dedicadas a la danza 

La Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) lamentan el deceso del maestro Rodolfo Reyes, quien ha legado su sabiduría, creación y enseñanza en torno al arte dancístico en latitudes de México y América Latina.

Muchos espacios emblemáticos de la danza en el país tienen la huella de Rodolfo Reyes. El bailarín y coreógrafo siempre tuvo claro que la danza fue su origen y su camino, donde se hermanó con figuras de la creación para construir la diversidad expresiva dancística actual.

Su trayectoria de 55 años, dedicados a esta disciplina, fue reconocida en 2019, al ser galardonado con la Medalla Bellas Artes.

La secretaria de Cultura del Gobierno de México, Alejandra Frausto Guerrero, envió sus condolencias a familiares, amigos, colegas y alumnos. “La danza pierde a uno de sus grandes creadores, promotores y representantes. Los escenarios te recordarán siempre maestro Rodolfo Reyes, en especial los de México y otros países hermanos, que vieron en ti a un gran maestro y donde dejaste una profunda huella. Enviamos un abrazo solidario a sus seres queridos”.

Para la directora general del INBAL, Lucina Jiménez López, «el universo del maestro Rodolfo Reyes ya está donde se resguarda la profunda memoria de quienes hicieron nuestra danza. Una gran tristeza nos envuelve. Es grande nuestro agradecimiento y cariño. Solidaridad con su familia y colegas de la danza en México y América Latina».

Una vida dedicada a la danza 

La energía heredada por el maestro Rodolfo Reyes a varias generaciones de bailarines y bailarinas fue la base de numerosos proyectos artísticos que conformaron una producción coreográfica de cerca de 150 obras, las que se distinguen por la danza contemporánea de tipo realista-socialista, donde se da cabida a sus inquietudes políticas y su afinidad con los procesos revolucionarios, y la danza étnica, en la que retoma expresiones folclóricas de los pueblos latinoamericanos.

En su paso por Cuba, puso en juego todos sus conocimientos y experiencia en la danza clásica, moderna y folclórica; en su permanencia durante una década en la isla trabajó con los yorubas carabalís, con quienes formó el Conjunto Folklórico Nacional, creado a petición del comandante Ernesto Che Guevara en 1962, y en Chile, donde tomó la dirección del Ballet Folklórico Nacional en 1969, consolidó su metodología de investigación etnográfica para la creación escénica.

En México prosiguió con su pasión por la danza y la creación de espacios para difundirla, como en Veracruz, donde fundó la Compañía de Danza Contemporánea de la Universidad Veracruzana y el Ballet Folklórico, así como la Facultad de Danza en la misma universidad; en Guerrero, contribuyó a la formación de la compañía Barro Rojo; en Zacatecas y Puebla participó en la fundación de diversas agrupaciones de danza contemporánea, y en la Ciudad de México creó el grupo Metrópolis-Utopía.

La investigadora Margarita Tortajada escribió del maestro: “la vida de Rodolfo Augusto Reyes Cortés es el trazado de una gran cartografía de su danza, que la ha expandido con sus viajes y virajes, su audacia y objetivos.

“La cartografía a la que me refiero es similar a la que realizaron los antiguos navegantes: recorriendo (es decir, haciendo, como sucede con la danza). No con computadoras ni satélites, sino con el registro de sensaciones en líneas, caligrafías, formas y matices”, agregó.

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