La Cámara de Diputados, durante sesión semipresencial, aprobó por consenso, el dictamen con proyecto de decreto por el que se adiciona una fracción XXI al artículo 12 de la Ley de Ciencia y Tecnología, a fin de reconocer los conocimientos ancestrales y tradicionales de los Pueblos Originarios.

El documento, que se aprobó por 456 votos a favor y fue enviado al Senado de la República para sus efectos constitucionales, busca reconocer los conocimientos tradicionales y ancestrales de los pueblos indígenas y afromexicanos que hayan dado lugar a los avances en materia de ciencia, tecnología e innovación.

Conocimientos ancestrales, claves para resolver problemas nacionales

Al fundamentar el dictamen, la diputada María Marivel Solís Barrera (Morena) dijo que las manifestaciones culturales, como la lengua, las tradiciones, la organización y los conocimientos de la naturaleza y el universo, siguen siendo parte esencial de la humanidad.

Explicó que diversas comunidades indígenas y afrodescendientes se han unido para intercambiar conocimientos y usos de la biodiversidad.  A su vez, resaltó la importancia de respetar estos saberes y costumbres. Comentó que con este trabajo se pretende impulsar, rescatar e incluir saberes y conocimientos ancestrales en las soluciones de los grandes problemas nacionales.

Se requiere reformar la legislación vigente para propiciar el diálogo entre la ciencia formal y el saber que surge de la práctica cotidiana. “Es urgente resolver los problemas relacionados con temas sustentables, cuidado del agua y la salud ciudadana; los pueblos originarios nos han dado importantes lecciones”.

Han contribuido al desarrollo de la humanidad

La diputada María Eugenia Hernández Pérez, promovente de la iniciativa, comentó que los 68 pueblos originarios están presentes en el documento. “Hablar de ciencia e innovación, nos remite a un futuro mejor que no debe estar alejado de los saberes ancestrales y tradicionales”.

Estos conocimientos han contribuido al desarrollo de la humanidad. En México, los saberes provienen de los pueblos y comunidades indígenas que se transmiten de generación en generación. “Son un patrimonio cuya labor no se circunscribe únicamente a las comunidades, sino que constituye un recurso para toda la humanidad”.