El blanco representa la religión; el verde, la independencia; y el rojo, la unión. Estos colores simbolizan las tres garantías del Plan de Iguala, que significó el avance de un proceso cuyo fin último era la independencia de nuestro país. “Entonces el sentimiento de unidad era impresionante, y eso lo representa la bandera”, afirmó Alfredo Ávila Rueda, del Instituto de Investigaciones Históricas (IIH) de la UNAM.

Su escudo se inspira en la leyenda de la fundación de México-Tenochtitlán, cuando los mexicas, guiados por el dios Huitzilopochtli, encontraron su hogar en el sitio donde hallaron a un águila posada sobre un nopal devorando una serpiente.

Junto con el escudo y el himno nacional, nuestra bandera constituye los tres símbolos patrios.

Todos los símbolos expresan algo: un evento, una reflexión, una frase. En el caso de nuestros símbolos patrios, aunque son atractivos y parte fundamental de nuestra identidad, a veces olvidamos su significado, indicó Ávila Rueda, a propósito del Día de la Bandera, que se conmemora mañana, 24 de febrero.

Tres colores, tres garantías

La bandera, símbolo del movimiento de Independencia, contiene en sus colores las tres garantías del Plan de Iguala: la religión, en blanco; la independencia, en verde; y la unión, en rojo.

El país se fundó como una monarquía católica (y se conservó como república católica hasta la época de la Reforma), representada por el blanco. Se veía como una nación con esperanza en el futuro y en la independencia, conceptos asociados al verde. Y se contemplaba la unión de diferentes grupos étnicos y de clase, relacionada con el rojo. “El momento de la proclamación fue una apuesta al futuro”, remarcó.

“En 1821 se establece la bandera tricolor. Se cree que por imitación a otras banderas el blanco quedó en medio y en líneas verticales”, dijo.

Fue hasta el siglo XX cuando hubo una reglamentación de los símbolos patrios. Antes tenían pequeñas diferencias: ha variado el tamaño, los motivos religiosos de las viejas banderas insurgentes, así como el orden y diseño de los colores; antes las franjas eran diagonales y no verticales, ejemplificó.

En 1968, el presidente Gustavo Díaz Ordaz ordenó no hacer más modificaciones a la bandera. La primera ley sobre las características y uso de los símbolos patrios fue publicada en el Diario Oficial de la Federación el 17 de agosto de ese año, para agrupar diversas disposiciones y dictar los principios jurídicos que regirían su uso. La ley tuvo vigencia hasta 1984, cuando entró en vigor la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno nacionales. El actual escudo fue diseñado por Pedro Moctezuma y Francisco Eppens Helguera.

Sobre el singular escudo nacional, que identifica como única a nuestra bandera, Ávila explicó que tiene un águila de lado, semejante a la que está plasmada en el Códice Mendoza. “Es una referencia prehispánica”. Pero el águila antes estuvo de frente, e incluso con corona, de acuerdo a los tiempos.

La bandera, síntesis de la Independencia

La bandera nacional simboliza la proclamación de la Independencia de México, hecha por Agustín de Iturbide el 24 de febrero de 1821, en Iguala, en el actual estado de Guerrero.

El doctor en historia reflexionó sobre los sucesos en Iguala, entonces un poblado estratégico para el comercio y las finanzas de nuestro territorio.

En esa fecha se firmó el Plan de Iguala, “una solución de compromiso en la que se ofrecieron derechos y se garantizaron las demandas de los distintos grupos políticos de la época”, resumió Ávila.

Al sector conservador, vinculado con los grupos eclesiásticos más tradicionalistas, se le garantizó la religión católica como única, así como los fueros y privilegios de que gozaban.

A los liberales, que querían elecciones, constitución y división de poderes, se les concedió que la constitución liberal de Cádiz siguiera vigente en México, además de que se convocó un Congreso para hacer una carta magna propia, pero análoga a aquélla.

Y a los insurgentes, particularmente al Grupo del Sur, encabezado por Vicente Guerrero, les garantizó igualdad sin distinción de origen ni clase social.

“Es un proyecto interesante porque termina negociando las demandas de los principales grupos políticos y significa un avance en donde el fin último era la independencia del país”, remarcó el historiador.

Bonita, alegre y fuerte

Pero la bandera de México no sólo es bonita y significativa para nosotros, los mexicanos; también los extranjeros la valoran: un grupo de alumnos del Centro de Estudios para Extranjeros (CEPE) de la UNAM opinó:

Lo más visible es el escudo, y de él, el águila que come una serpiente. “Me gusta mucho la naturaleza y los animales, y cuando veo la bandera de México puedo contemplarlos”, compartió Justin Venpo, de la República Democrática del Congo.

Amirali Diba, de Irán, destacó que la bandera mexicana tiene los mismos colores que la de su país. “En la de México hay un águila con una serpiente sobre un nopal, que representa la historia de los mexicas y su cultura. En la de Irán los motivos son religiosos”.

A Kristy Sheppard, de Estados Unidos, le gustan los colores y el escudo. “El águila es un símbolo patrio como en mi país. Somos vecinos y me gusta esa similitud, pues entiendo el orgullo que significa. Además es muy alegre y fuerte”.

Para Victor Tshibangu, de la República Democrática del Congo, el escudo es muy significativo, pues resume el descubrimiento del territorio. “Ya conocía sus colores, pero no sabía el significado del escudo”.

Según la Secretaría de Gobernación, la bandera, el escudo y el himno representan los valores y la historia de los pueblos, que sumados a las costumbres y tradiciones crean un sentido de pertenencia y contribuyen a consolidar nuestra identidad.

Finalmente, para conocer a detalle la historia de nuestra bandera nacional y sus modificaciones a lo largo del tiempo, Ávila recomendó el libro “La bandera mexicana. Breve historia de su formación y simbolismo”, del historiador Enrique Florescano, editado por el Fondo de Cultura Económica (Tercera Edición; 2014; Colección Popular; 551).