La Academia de la Danza Mexicana, 75 años de formar entre la tradición y lo contemporáneo con pensamiento crítico

Cultura
  • Participaron estudiantes de las diferentes licenciaturas en la Gala con una muestra escénica en el Palacio de Bellas Artes

Con una Gala integrada por siete coreografías, representadas por estudiantes de la Academia de la Danza Mexicana, se realizó la celebración por el 75 aniversario de la ADM, en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes.  

Familiares del estudiantado, maestros, egresados y personal administrativo del plantel de la Subdirección General de Educación e Investigación Artísticas (Sgeia) del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, instancia de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, presenciaron el programa, integrado por diferentes fragmentos y piezas coreográficas, interpretado por su comunidad estudiantil de los últimos grados de las licenciaturas en Danza Clásica, Contemporánea, Opción Multidisciplinar y Popular Mexicana. 

Estamos aquí para festejar el esfuerzo de quienes ahora, en el marco del 75 aniversario de la ADM, concluyen sus ciclos académicos y para acompañar a quienes se adentran a un mundo profesional de la danza, lleno de retos, lleno también de satisfacciones, afirmó la directora general del Inbal, Lucina Jiménez López, quien estuvo acompañada de la representante de la Secretaría de Cultura federal, Ángeles Castro Gurría -directora del Centro Nacional de las Artes-, de Mónica Hernández Riquelme, titular de la Sgeia, y de la directora de la ADM, Miriam Rosario González García. 

Al agradecer el trabajo comprometido de docentes, directivos, estudiantes y administrativos, afirmó que sin las familias, sin la docencia, “difícilmente podríamos hablar de una institución tan sólida y a la vez tan cambiante, tan permanentemente renovada, como es la Academia de la Danza Mexicana”. 

En el recinto cultural más importante del país, la directora general comentó que el hogar, las azoteas, las plataformas tecnológicas y otros espacios se volvieron refugio, escuela, salón, taller, lugar de aprendizaje y de colaboración a raíz de la pandemia más fuerte que haya vivido la humanidad.  

Como reconocimiento a su labor, pidió ovacionar a las maestras y los maestros, al equipo directivo, a las y los estudiantes y sus familias, al personal de la Sgeia, porque la colaboración, la empatía y la solidaridad, así como su capacidad de asumir los retos de estos complejos tiempos, permitieron nuevos derroteros en el trabajo académico y artístico en la ADM, donde el énfasis es la valoración y difusión de las expresiones dancísticas mexicanas. Esa es parte de la nobleza del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura que ustedes representan, haciendo posible que estas generaciones encuentren hoy un espacio de expresión en este máximo recinto. 

Asimismo, recordó a quienes en la ADM integraron primero un laboratorio de creación y experimentación y que posteriormente se convirtió en una escuela de formación, donde la pasión, el compromiso con la danza, con la ética, con su tiempo, se forman unos profesionales en las licenciaturas en Danza Clásica, Danza Contemporánea, Danza Popular Mexicana y esta Opción Multidisciplinar con la cual el Inbal busca formar profesionales que vinculen la tradición y lo contemporáneo, que sean capaces de aplicar de manera integral los saberes sociales, culturales y artísticos en procesos creativos, educativos, de investigación y experimentación.   

Entre aplausos y vivas, con la presencia de reconocidas bailarinas y coreógrafas, comentó que la ADM es un espacio de educación pública, formadora de estudiantes con pensamiento crítico, reflexivo y con un profundo compromiso social, sensibles a la realidad que les rodea y con plena disposición de contribuir a la transformación de su propio entorno, de su propia academia y de México, a través del arte y la danza.  

La titular del Inbal afirmó que la Academia contribuye al cambio positivo en las relaciones sociales y educativas que permiten nuevas formas de aprendizaje a partir de pedagogías respetuosas de los derechos humanos, de las identidades y de las subjetividades que conviven en sus espacios. 

Y avanzamos con sus comunidades para transformar los espacios y erradicar todo tipo de violencias. La danza es una expresión que propone colectivizar emociones a través del lenguaje, que exterioriza sentimientos, estados de ánimo, narrativas, relatos, epistemologías y gramáticas que se crean a través del movimiento, agregó la titular del Inbal. 

La ADM no ha parado de volar y de enseñar a volar 

Por su parte, la directora de la Academia de la Danza Mexicana, Miriam González García, destacó que este evento es un homenaje a todas las personas involucradas en la historia de esta institución, la cual mantiene dos de las disciplinas más hermosas de la humanidad: danza y docencia.  

“Un camino sin duda largo y que se ha ido modificando con el paso del tiempo. Una academia, un espacio en movimiento, un hogar en construcción. La construcción del aprendizaje en movimiento de este espacio”, indicó. 

Refirió que “en las coreografías saltamos, volamos a un trance para transformarnos, este es el caso de una institución que no ha parado de volar y de enseñar a volar”, agregó. 

Al reflexionar sobre la ADM, aseguró que “se busca nunca dejar de moverse, porque es ahí donde está el espíritu de la belleza. En saber no solo cómo se baila con el aire, sino también con el tiempo”. 

La programación de la Gala estuvo integrada por Alegoría veracruzana, dirigida por Carlos Jesús Nieves Ixtla; por un fragmento de Radio Lattice, con dirección de Érika Méndez; los fragmentos Memorias de raíz azul y Vehemencia 06, ambas con dirección de Yoshio Córdoba; Práctica No. 5 (adaptación), a cargo de Abel Guillermo Parada Servín; Danza del tambor del ballet La bayadera, con dirección de María Beatriz Ortega Liceaga, y la adaptación Un camino hacia mí, a cargo de Leticia Alvarado.  

La ADM se fundó el 1 de febrero de 1947, como iniciativa del primer director del Inbal, Carlos Chávez, para integrar una compañía de danza moderna, teniendo como directoras a Guillermina Bravo y Ana Mérida.