La Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través del Museo Nacional de Arte (Munal), recuerdan la vida y obra de la fotógrafa Kati Horna a 20 años de su fallecimiento. La reconocida artista, quien desarrolló una destacada trayectoria en México, dejó un vasto legado del cual algunas de sus imágenes se encuentran en museos y espacios culturales del país.

Kati Horna, (Hungría, 19 de mayo, 1912-México, 19 de octubre, 2000) durante sus primeros años de vida independiente transitó entre Alemania y su país natal, pero fueron sus actividades e ideología las cuales la pusieron en contacto con József Pécsi, uno de los pioneros en la fotografía moderna, con quien se iniciaría en la técnica del fotoperiodismo, que tanta atención atrajo durante los periodos bélicos en Europa.

Las circunstancias políticas la llevaron a París, donde trabajó para la compañía francesa Agence Photo. De este periodo se desprenden sus primeros reportajes gráficos, como El mercado de las pulgas (1933); Reportaje de los cafés de París (1934), así como algunos trabajos de crítica política, como Hitlerei (1937).

En 1937, al inicio de la Guerra Civil española, la fotógrafa se trasladó a Barcelona para cumplir con una serie de encargos para el gobierno republicano. Su trabajo apareció en folletos, periódicos y revistas. Además del retrato, la fotógrafa hizo uso de técnicas como el collage y el fotomontaje.

Comprometida con sus ideales, Horna participó activamente en las revistas Umbral, Libre studio, Tierra y libertad, Tiempos nuevos y Mujeres libres. A través de estas publicaciones conoció al pintor José Horna, con quien se casaría.

Su actividad como reportera gráfica se intensificó al llegar a México en 1939. Trabajó para revistas como Nosotros, Mujeres, Mexico / this month, S.nob, Diseño, Revista de la Universidad de México, Tiempo, Revista de Revistas, Arquitectura ENA, Arquitectos de México, Obras, Mapa, Enigma, El arte de cocinar, Seguro Social, La familia, perfumes y modas, Mujer de Hoy y Vanidades.

Como fotógrafa, Kati Horna se hizo un espacio relevante entre los círculos de pintores, escultores, arquitectos y escritores. Con su lente captó al escultor Germán Cueto, el poeta Salvador Novo, el escritor y director Alejandro Jodorowsky, a la artista plástica Leonora Carrington, entre muchos otros.

En 1958, Mathias Göeritz llamó a Kati para hacerse cargo de las clases de fotografía de la recién inaugurada Escuela de Diseño de la Universidad Iberoamericana, en la que participó hasta 1963; también partió clases en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM y tuvo un taller en la Academia de San Carlos desde 1973.

Los reportajes gráficos de Horna siempre estuvieron caracterizados por captar los pequeños detalles que humanizaban a los protagonistas en sus imágenes. En paralelo desarrolló un gusto por las secuencias y la creación de relatos de ficción con una estructura cinematográfica.

Kati Horna falleció el 19 de octubre de 2000 dejando un legado de más de 20,000 negativos de soporte de celuloide y transparencia y 3,000 impresiones de época. El Ministerio de Cultura de España cuenta con 270 negativos de Horna, tomados durante la Guerra Civil. El Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de las Artes Plásticas (Cenidiap) del INBAL contiene 6,750 negativos, 3,817 contactos, 408 diapositivas y 496 impresiones suyas.

Por su parte, el Museo Nacional de Arte resguarda varias obras de la fotógrafa, entre las que se cuentan impresiones de su estancia en Francia, perteneciente a sus trabajos en los mercados de pulgas; y de México, donde se observan muñecas, tema de particular interés de Horna, tradiciones como el Carnaval de Huejotzingo y otras escenas de la vida cotidiana.