Jeffrey Zeigler, ex violonchelista del Kronos Quartet estrenó, con gran éxito, ocho piezas dedicadas a igual número de científicos en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, donde ofreció su conciertoThe Sound of Science. 

Pero no se trató de un recital más, sino de una amalgama de sonidos combinados con lo tradicional de las cuerdas y la ciencia; en otras palabras, se interpretaron ocho obras para violonchelo y electrónica, comisionadas a siete compositores de distintas partes del mundo, las cuales están basadas en la vida y obra de ocho científicos.

El resultado fue sorprendente, pues cada una de las obras interpretadas por el músico estadounidense fue tan distinta, donde los asistentes escucharon estas piezas por primera vez.

El evento organizado por la Secretaría de Cultura, a través del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, se realizó en la Sala Manuel M. Ponce, la cual recibió a casi 300 personas que atentas escucharon el inicio del concierto con The Brain, de Graham Reynolds, considerado el compositor moderno por excelencia (de acuerdo con London Independent), basado en la neurocientífica Kristen M. Harris; y luego continuó Radiation in Moderation, de Sarah Lisptate, quien recreó, musicalmente hablando, a la física Marie Curie.

Posteriormente, Zeigler ejecutó la obra A Highway in State Space, de Maja S. K. Ratkje, quien la dedicó a su madre, la química Signe Kjelstrup; Salumba, de Foday Musa Sosa, enfocada en la vida y obra del botánico George Washington Carver; y Quest, del mexicano Felipe Pérez Santiago, quien al creer en la vida extraterrestre dedicó su pieza a la astrónoma Jill Tarter.

Las tres últimas piezas de la noche fueron Her Confirmation, de Yuka Honda; Pastaza, de Graham Reynolds, y From the Bones to the Fossils, de Paola Prestini, las cuales fueron basadas en la matemática Katherine Johnson, el biólogo Barry Chernoff y el climatólogo Andrew Kruczkiewicz, respectivamente.

Cada una de las piezas comisionadas estuvo acompañada de una serie de videos que de alguna manera demostraron el espíritu del compositor y su sentir sobre el científico homenajeado. Por primera vez, el escenario parecía un concierto de Daft Punk o David Guetta, pero sin caer en el dominio de lo electrónico, sino en el terreno de lo clásico y vanguardista. El sonido de la ciencia se hizo escuchar.

The Sound of Science fue patrocinado por Golden Hornet, encabezado por Graham Reynolds, quien antes del concierto agradeció la asistencia de más de 300 personas. Su organización se encarga de comisionar obra nueva, acoger a nuevos compositores y presentar proyectos no tradicionales.