Al cumplirse 42 años de la creación de la pieza gráfico-musical Jaula, en homenaje al músico estadounidense John Cage, sus autores –el compositor Mario Lavista y el artista plástico Arnaldo Coen– revivieron esa obra en el Centro de Difusión Cultural Casa del Tiempo de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), ovacionados por un público conmovido por el carácter vanguardista de la misma.

Como parte del programa Contrastes. Puntos de vista sobre el arte, organizado por el Seminario de Cultura Mexicana y la Casa abierta al tiempo, Coen y Lavista explicaron que en 1976 Cage visitó México para dictar una serie de conferencias y conciertos acompañado de la pianista Grete Sultan, y en la Biblioteca Benjamín Franklin estrenó una obra dedicada a los estudios astrales que forma un mapa celeste basado en los ocho trigramas del I-Ching, un libro oracular de origen chino consultado ampliamente por el compositor.

Impresionado por el vanguardismo del músico estadounidense, Coen diseñó un objeto basado en el I-Ching constituido por ocho cubos para referenciar los ocho trigramas del libro que, al combinarse entre sí, generan 64 hexagramas, el número de años que Cage cumplió al visitar el país.

Artistas y críticos de la época debatían sobre la muerte de la pintura, por lo que el creador perteneciente a la generación de la Ruptura cortó con cutter hojas de papel para formar ventanas superpuestas y dar vida a una escultura cúbica de papel llamada Mutaciones, que Lavista vistió con música, en un diseño riguroso y geométrico cuyo fragmento más agudo corresponde a la parte superior del cubo, mientras el más bajo reproduce las notas más graves del piano. La partitura está escrita en los bordes de cada uno de los cubos y su única acotación es que se interprete en piano preparado, ya que Jaula, trascendental para el mundo del arte contemporáneo, surge de un texto que muestra una serie de cubos concéntricos con puntos plateados colocados en las aristas que representan las notas musicales Do, La, Sol y Mi, como referencia a CAGE, en la nomenclatura musical estadunidense.

Ningún parámetro está establecido: el timbre, la altura, la duración o el ritmo son aspectos completamente libres, el compositor controla las características de la atmósfera sonora al fijar la prohibición de salirse de las cuatro notas establecidas en la partitura gráfica, explicó Lavista.

La paradoja es que de esta jaula que no tiene barrotes, los pájaros entran y salen en absoluta libertad, aseguró el compositor mexicano.

El piano preparado fue una urgencia de Cage cuando le solicitaron escribir la música para una coreografía cuyo resultado fue una partitura para un conjunto de percusión, sin embargo días después al visitar el lugar en el que se realizaría el montaje, se percató de que no había espacio para un ensamble, el único instrumento que podía ejecutar era un piano de cola.

Haciendo gala de su innovación y excentricidad, el también escritor y filósofo californiano adecuó el piano con maderas, tornillos y hule espuma para transformarla en un complejo ensamble percutivo, logrando que ese mismo año, 1939, se compusiera música para piano preparado, explicó Lavista.

Luego de la charla, el autor de Cuaderno de música interpretó una de tantas versiones de Jaula, demostrando que se trata de una arrojada melodía impredecible, casi iconoclasta que logra un gran tributo al excéntrico Cage.

Durante la presentación, Coen compartió un video del documentalista Alfredo Robert en el que se muestra la realización de su mural Volúmenes imposibles, creado entre 2015 y 2017 compuesto por un paraíso de formas geométricas y abstractas que representan a personajes fantásticos y monstruosos que plantean dimensiones diferentes en una superficie de casi cinco por 20 metros.

En él la música de su colega se vuelve un elemento fundamental del documental, para el cual fueron seleccionadas de manera aleatoria piezas que acentuaran la geometría y los colores del mural.