Jane par Charlotte (Jane by Charlotte), conversaciones íntimas

Cultura

Para su primera experiencia detrás de la cámara, Charlotte Gainsbourg ha optado por sacar a la luz su relación con su madre, la emblemática Jane Birkin. Desde un concierto que ofreció en Tokio en 2018 y hasta octubre de 2020, la sigue durante casi tres años para obtener una obra intimista que aspira a fortalecer sus vínculos. Una película de mujeres anclada en el presente, proyectada en el marco de Cannes Première.

Se trata de la Jane de hoy, la de 74 años, con sus alegrías y sus penas, la que Charlotte deseaba mostrar al seguirla en su vida cotidiana entre su apartamento parisino y la casa familiar en Bretaña. Con la ayuda de un director de fotografía o, en ocasiones, sola, equipada con una pequeña cámara, encontramos a Charlotte en una conversación íntima con Jane, mientras pone a prueba su capacidad para restablecer el diálogo con una madre de la que se siente distanciada tras su exilio estadounidense.

Tras una primera serie de entrevistas justo después de su concierto en Tokio que resultaron duras para la cantante, quiso abandonar el proyecto, antes de reconsiderar su decisión con brío. Montada a cuatro manos de forma lineal, rodada en Tokio, Francia y Nueva York, la película concluye en octubre de 2020, fecha cargada de significado, puesto que coincide con el regreso definitivo de Charlotte a París. Un diálogo inédito que va más allá del pudor de este dúo mítico de gran repercusión mediática, y una conversación universal entre una hija y su madre.