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Una manera distinta de leer...

Jaime Sabines sigue vigente a través de su obra, que aún le habla a mucha gente, sobre todo a los jóvenes

Más de 300 personas, la mayoría de ellas jóvenes universitarios, se reunieron la noche del martes 19 de marzo en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes para conmemorar el 20 aniversario luctuoso del poeta chiapaneco Jaime Sabines, mediante la lectura en voz alta de algunos de sus poemas más importantes.
En esta actividad organizada por la Secretaría de Cultura, a través del Instituto Nacional de Bellas Artes yLiteratura (INBAL), la biógrafa del autor de Horal y Tarumba, Pilar Jiménez Trejo, dijo que, desde hace dos décadas, Sabines “no está, pero está”. Esta noche de nostalgia y melancolía con nuestro amoroso poeta vamos a recordarlo como a él le hubiera gustado: con su poesía amorosa, añadió.
A 20 años de su muerte, sus lectores siguen estableciendo la misma relación de emocionalidad profunda con él, aunque
no lo hayan tratado personalmente, porque leer a Sabines es haberlo conocido, y conocerlo es un diálogo permanente por medio de la más cordial de las conjugaciones verbales en tiempo presente, refirió.
La poesía de Sabines no fue una vocación, sino un destino que lo marcaría para siempre, aseguró, y comentó que a fines del siglo XX se convirtió en el poeta más leído y el que logró penetrar con sus versos en el gusto literario de decenas de miles de personas.
Jiménez Trejo sostuvo que, con su muerte, la obra de Sabines no ha perdido vigencia y sigue hablando a mucha gente, sobre todo a los jóvenes que lo leen y lo repiten en todos lados, desde el Continente Americano hasta España, Francia, Italia, Canadá, Líbano y Turquía.
Nacido el 25 de marzo de 1926 en Tuxtla Gutiérrez, Sabines dijo que era al mismo tiempo un poeta oriental y occidental porque con su poesía trataba de hacer esa confluencia de pensamiento de la idea mística y de su razonamiento contemporáneo.
A decir de su biógrafa, el interés por la poesía en Sabines ocurrió desde temprana edad, al principio como un juego, sin la necesidad o compulsión por escribir, lo cual llegó después.
Señaló que Sabines leyó a muchos poetas, pero que la Biblia fue su libro de cabecera. En sus años de soledad y sufrimiento se hizo poeta, agregó.
Con Los amorosos aparecieron sus obsesiones: la soledad, el sufrimiento, la muerte, el paso del tiempo y la condición humana, apuntó Pilar Jiménez, y añadió que Sabines no quería ser un poeta maldito, ya que también afirmaba que la vida era bella.
Recordó por último que el 19 de marzo de 1999 falleció víctima del cáncer, seis días antes de cumplir 73 años.
El cantautor Fernando Rivera Calderón, con el humor que lo caracteriza y acompañado de su guitarra, dijo que en cada uno de sus recitales Sabines se convertía en un auténtico rockstar de la poesía.
Luego leyó dos poemas y cantó otro que musicalizó. “Sus libros son la Biblia pagana y una belleza para mí”, bromeó.
Asimismo, el público subió al escenario para leer poemas de Horal, Tarumba, La señal y Los amororoso, principalmente.

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