El libro Italianos en México. Arquitectos, ingenieros, artistas entre los siglos XIX y XX, coordinado por el geógrafo y sociólogo Martín Checa-Artasu y la arquitecta italiana Olimpia Niglio, fue presentado el martes 17 de septiembre en la Sala Adamo Boari del Palacio de Bellas Artes. Esta obra resalta que el arte italiano es tan antiguo como el mexicano y se remonta al menos a la época renacentista, movimiento que permeó toda Europa y dio un nuevo rumbo al arte mundial.
En el acto, la investigadora Lízbeth Aguilera Garibay celebró la aparición de este volumen “porque servirá para conservar y reconocer la obra de artistas y artesanos italianos que radicaron un tiempo en México o que definitivamente se asentaron en nuestro país. Todas las obras que aparecen en él han enriquecido nuestra cultura”.
En la edición bilingüe de 450 páginas aparecen obras de los escultores del llamado liberty style italiano, como Leonardo Bistolfi, Edoardo Rubino y Alessandro Mazzucotelli, quien colaboró en el diseño del Hemiciclo a Juárez.
Los arquitectos Silvio Contri, Mateo Mattei y Guido Ginesi también forman parte de la publicación, que además incluye detalles sobresalientes sobre la vida y obra de Adamo Boari, proyectista de varios templos religiosos y de inmuebles tan importantes como los palacios de Bellas Artes y Postal.
A decir de Checa-Artasu, el libro ofrece una mirada novedosa a ingenieros constructores, como Adrián Giombini, autor de varias iglesias historicistas en Michoacán y el Estado de México, y docente de la Escuela de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México, y Enzo Levi, introductor de la hidráulica moderna en México.

Otros italianos o mexicanos de origen italiano incluidos en el volumen son Bruno Cadore Marcolongo, Octavio Augusto Ponzanelli, Cesare Augusto Volpi, Vincenzo Gusmeri, Humberto Pedretti, Pedro Gualdi, Claudio Linati, Francesco Saverio Cavallari, Eugenio Landesio, Tina Modotti, Enrico Deserti, Pio Piacentini, Nicolás Allegretti, Alfonso Cardone y Pedro Friedeberg.
Aguilera Garibay agregó que es una buena manera de celebrar los lazos amistosos y diplomáticos existentes entre dos naciones amigas por medio de una publicación inédita en ambos países.
Señaló, asimismo, que los creadores italianos vinieron a México a fines del siglo XIX, con el fin de difundir sus conocimientos técnicos por medio de la construcción de varios edificios que aún hoy en día siguen en pie. “Para mí, todos ellos fueron innovadores en sus respectivas materias. Cada uno de ellos refleja el momento cultural que le tocó vivir y su respectiva identidad nacional, ésa que trasciende fronteras”, concluyó.
Por su parte, la investigadora Teresa Drago Quaglia aseveró que los italianos aparecidos en el volumen se enamoraron de México, “país generoso que les mostró su magia inconfundible. Todos tienen una historia que merece la pena ser contada a las nuevas generaciones. Por eso el libro se volverá de consulta obligada para los futuros investigadores”.
Dijo, por último, que en muchos sentidos se trata de una edición pionera, porque varios de los personajes biografiados fueron rescatados de archivos mexicanos e italianos, y porque la inexistencia de ese tipo de fuentes ha obligado a remitirse a la prensa de la época y a las propias obras.