Hay quienes piensan que en estos tiempos, nuestros tiempos, tan tecnológicos y con avances en distintos campos del conocimiento, los problemas se antojan complejos, más especializados. Sin embargo, a veces basta poner la situación de cabeza para encontrar, desde otra perspectiva, la respuesta, y esto es lo que plantea la obra Sabiolotontos.

Esta puesta en escena, con dramaturgia de Sharon Kleinberg e Isaac Slomianski, inició temporada este fin de semana en el Teatro Orientación del Centro Cultural del Bosque, donde permanecerá hasta el 7 de abril, con funciones sábados y domingos a las 12:30.

Sabiolotontos refresca un género que, aunque para muchos reconocido, actualmente es difícilmente bien practicado: la comedia de enredos. Lo excepcional es que esta obra es tanto para niños como para jóvenes, quienes la disfrutaron y lo expresaron a través de sus risas en la función de estreno, pero también se atrevieron a participar con sus voces, aconsejando y advirtiendo a los protagonistas.

 “El teatro se caracteriza porque tiene muchos recursos que han funcionado a lo largo de los siglos: la comedia de enredos, la teatralidad que nos da que el público sepa algo que los personajes no. Esos son recursos muy útiles, claros, con un lenguaje que les permite a los niños involucrarse en la historia”, señaló en entrevista Omar Esquinca, director de la obra.

También indicó que las obras de teatro permiten un diálogo con la audiencia, algo que buscan propiciar y enriquecer: “Es muy distinto a lo que pasa con la televisión, las películas, los videos, que no permiten respuesta. Esa interacción es lo extraordinario del teatro y que nosotros permitimos y alentamos durante la obra”.

La historia tiene lugar en Villa del Tontín, donde los sabios del pueblo Sesuspokus, Sesofino y Gransesudo, ofrecen soluciones a los grandes enigmas. Llevarán sus habilidades al límite para desentrañar los misterios del amor, de la vida y del trabajo.

“Se tocan asuntos algo delicados o complejos, pero son temas que se abordan por la naturaleza del mismo montaje, de manera cómica. Esto es la gran comedia, la que toca temas que nos duelen, que son difíciles de tratar”, explicó Esquinca.

“Por supuesto, hay un tratamiento delicado, pues la obra es para niños, sin embargo, son temas sobre los que hay que hablar con ellos, de la misma manera que hablamos sobre responsabilidad, compromiso, amor. Lo que se logra es darles la vuelta y enfocarlos en lo que realmente importa: la vida y el presente”, agregó.

La obra ofrece tres relatos donde se pondrán en balanza la sagacidad, la conveniencia y la honestidad de cada sabio para resolver el enigma al que se enfrentan: el primero es la parálisis corporal de una jovencita, el segundo es la idea de “estar muerto” que tiene un imaginativo joven y el tercero es la flojera de un padre de familia.

Sobre la escenografía e iluminación, que estuvo a cargo de Félix Arroyo, el director de la puesta en escena dijo que estuvo inspirada en la pintura de Marc Chagall y del expresionismo “para no dar algo que sea muy convencional, sino para jugar con las perspectivas. Esto es algo que permite el teatro, jugar y experimentar con lo visual en vivo”.

Sabiolotontos cuenta con las actuaciones de Fabían Varona, Natalia Goded, Nick Angiuly y Mariana Villaseñor; el vestuario estuvo a cargo de Natalia Goded, el diseño sonoro de Pablo Herrera y el trabajo corporal de Mariana Villaseñor.

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