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INAH se apoya en herramientas tecnológicas para la protección y disfrute de zonas arqueológicas

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El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) tiene bajo su custodia 194 zonas arqueológicas abiertas al público, cuya operación requiere de la planeación de acciones que garanticen su preservación, conservación y que el disfrute de éstas sea grato. Para ello, sus especialistas, en colaboración con diversas instituciones educativas, diseñan estrategias, planes y acciones apoyados en herramientas tecnológicas, enfocados a lograr tales objetivos.

Un caso particular es la aplicación de la ciencia de datos, relativa al estudio de grandes cantidades de datos estructurados y no estructurados para identificar patrones, a partir de los cuales se pueden tomar decisiones en el diseño de ciertas estrategias. Este campo interdisciplinario y su aplicación en la gestión y manejo del patrimonio arqueológico fue el tema de la ponencia dictada por la arqueóloga Dayanara Carrasco Yépez, de la Dirección de Operación de Sitios, de la Coordinación Nacional de Arqueología del INAH, y por el doctor Edgar Avalos Gauna, de la Universidad Panamericana.

Ciencia de Datos. Su aplicación para la gestión y manejo del patrimonio arqueológico en condiciones de visita pública en México fue la ponencia dictada en el sexto Congreso Internacional: El Patrimonio Cultural y las Nuevas Tecnologías (PCNT), que se desarrolla en el Museo Regional de Querétaro.

Avalos explicó que esta disciplina se compone de tres herramientas: la primera es la parte matemática, que incluye diferentes modelos estadísticos y probabilísticos con los que se maneja la información, útil para la toma de decisiones.

Otra es la parte es la técnica, relativa a la programación para implementar estas herramientas estadísticas a un algoritmo que leerá la computadora y ayudará a obtener los resultados buscados. Y la última es su implementación, en este caso, analizando una base de datos de la taquilla del sitio arqueológico de Chichén Itzá, en Yucatán, cuyos resultados corresponden a 2017.

“Hicimos un análisis del comportamiento de los diferentes tipos de visitantes que tiene el sitio arqueológico para, posteriormente, realizar un estudio de capacidad de carga con el cual se puede verificar si, efectivamente, el número de visitantes es el adecuado”, explicó.

La arqueóloga Carrasco comentó que la Dirección de Operación de Sitios del INAH es pionera en el estudio de la capacidad de carga y el establecimiento de estrategias de gestión de visitantes. Actualmente, con la colaboración del Departamento de Ciencia de Datos, de la Universidad Panamericana, se utiliza esta herramienta para analizar el volumen de información con el que cuenta el INAH, y a partir de este conocimiento establecer estrategias y generar acciones más objetivas y especificas en el cuidado del patrimonio cultural.

Expuso que el objetivo de recurrir a esta tecnología matemática es la conservación: a través de estrategias de protección se analiza el comportamiento de las visitas y los diversos tipos de estas (adultos, nacionales y/o extranjeros, por ejemplo) para averiguar qué información arroja el estudio.

“La Zona Arqueológica de Chichén Itzá, por ser una de los principales sitios con mayor afluencia de visitantes, presenta situaciones como las largas filas en las taquillas, un tiempo de espera prolongado, además de la asistencia masiva, principalmente en los equinoccios, de manera que la capacidad de los servicios se ha visto rebasada”, afirmó.

Gauna detalló que mediante los modelos clasificatorios se puede determinar el comportamiento ciertos grupos de población, con lo que se podrá saber qué características ofrecer para que su visita al sitio sea mejor; por ejemplo, algunos resultados preliminares revelan que los adultos extranjeros llegan más temprano al sitio que los nacionales.

“Se analizaron todas las variables obtenidas a partir del boletaje, se determinó la fecha de la compra del boleto, su costo y el tipo que se generó: para un adulto nacional o uno extranjero, para un connacional en domingo, para un estudiante, entre otros”, mencionó.

Algunos de resultados muestran un aumento de la visita extrajera, en contra de una disminución de la nacional, con respecto a 2017. Además, se observó que cerca de 85 por ciento de los asistentes a la zona arqueológica pagaron boleto.

A partir de estos datos también se pudieron establecer los momentos de mayor afluencia (mes, día de la semana y hora); por ejemplo, se sabe que el adulto extranjero prefiere visitar el sitio a partir de su apertura, mientras que el nacional prefiere asistir entre las 10:00 y las 12:00 horas.

“Una de las aplicaciones del estudio en el análisis de la capacidad de carga del sitio patrimonial es evitar su erosión, dependiendo de los parámetros que se obtengan sobre la capacidad de visitantes que podría asistir, se trata de evitar que, por la afluencia, se dañe”, expuso.

Finalmente, la arqueóloga Carrasco afirmó que gracias a tales resultados se pueden definir estrategias para eficientar el cobro en taquillas, la planeación de operativos de visita masiva, la programación de roles de trabajo en función de días y horas con mayor frecuencia de visita, las estrategias para el control del flujo de público, establecer rutas de visita, así como la proyección de la afluencia para la planeación del aumento de las capacidades de servicio (sanitarios, taquillas) y operativas (recursos humanos y financieros).