Colonias como Tepito, Morelos, Guerrero y Ex Hipódromo de Peralvillo, entre otras, tienen su estilo y forma de expresarse, de dar a conocer sus expresiones artísticas al hacer valer sus derechos culturales, como acontece con el taller de narración oral El barrio toma la palabra.
“La narración oral, desde la calidez del hogar o como propuesta artística, es una manera de compartir ideas, informar y formar; de fortalecer la propia identidad de los individuos y junto con la lectura se convierten en las formas supremas para apelar al imaginario del ser humano, de motivar su creatividad, su capacidad de comprender, de dudar, de inventar o reinventar el mundo”.
Así lo señaló Armando Trejo, quien está a cargo de taller El barrio toma la palabra que imparte la Secretaría de Cultura a través del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, en la Galería José María Velasco todos los miércoles de 16:00 a 18:00 horas.
Organizado por la Coordinación Nacional de Literatura del INBAL y el Fomento Internacional de Narración Oral (FINO), se trata de un proyecto que inició hace tres años con la idea de impartir talleres de narración oral para los pobladores del Centro Histórico, en este caso en los barrios de Tepito, Morelos, Guerrero y Ex Hipódromo de Peralvillo.
“El taller se realiza en la Galería José María Velasco con la idea de convocar a los habitantes a acercarse al arte de la narración oral, la literatura y las artes escénicas, a través de la promoción de la palabra dicha”, dijo Armando Trejo.
El barrio toma la palabra es un taller inicial en el que se plantean aspectos teóricos y técnicos de expresión y selección de textos, vivencias y anécdotas personales que puedan ser estructurados, de tal forma que construyan un discurso cercano al público interlocutor. “La intención es también acceder a otros espacios y posibilidades de presentación, como la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bella Artes o la Capilla Alfonsina”.
El instructor oral explicó que el curso tiene la intención, además, de establecer un diálogo intergeneracional, ya que cuenta con asistencia de personas de la tercera edad, adultos y jóvenes que comparten un espacio y enfatizan en la importancia que tiene la palabra oral como un vínculo de comunicación, acercamiento y diálogo para el acercamiento a las fuentes literarias y tradiciones orales.
“Es una forma de expresar lo que la gente a veces no puede decir con sus propias palabras. La oralidad es nuestro más eficaz medio para expresarnos y comunicarnos; cuando narramos, la comunicación gana en confianza, expresividad, hondura y calidad. La compresión de la oralidad significa una mayor calidad de vida, estar mejor informados y tener otra forma de compartir nuestra sensibilidad, lo que pensamos e imaginaros”.
Explicó que la narración oral es, desde la oralidad, la dimensión contemporánea del antiguo arte de contar y es un arte comunicativo por excelencia de la cultura en general. “Es el arte contemporáneo de la palabra, la voz y el gesto vivo centrado en procesos comunicadores orales que narran, y donde se permite que lo oral y artístico tenga una mayor magnitud, precisión, belleza, novedad y riesgo, entre otros valores del arte.
Finalmente, subrayó que del taller El barrio toma la palabra derivó Voces transparentes, que se hizo con la comunidad LGBTTI. “El eje principal de la nueva administración cultural es la inclusión y nosotros, desde hace un par de años, empezamos a hacer este trabajo con la gente del barrio, de la tercera edad y ahora con Voces transparentes se presenta a un grupo de mujeres narradoras transgénero”.