Igualdad Animal denuncia el maltrato animal del sistema de jaulas dentro de la industria porcina española

Nacional
  • Más de 2 millones de cerdas reproductoras pasan la mitad de su vida adulta en jaulas de gestación y parideras, en las que no pueden moverse ni realizar ningún comportamiento natural.
  • Con imágenes nunca vistas, la nueva investigación de Igualdad Animal “Encerradas”, presentada y narrada por la actriz Lola Rodríguez, muestra lo que supone para los animales este sistema de jaulas, representativo de la industria porcina en todo el mundo.

En el marco del Día Mundial de los Animales que se celebra cada 4 de octubre, la organización internacional de protección animal Igualdad Animal, lanza su nueva investigación “Encerradas” para denunciar el maltrato animal del sistema de jaulas en la industria porcina española, que es la responsable del confinamiento extremo que sufren millones de cerdas y sus lechones en jaulas de gestación y parto.

El reportaje de investigación conformado por imágenes impactantes y nunca antes vistas, es presentado y narrado por la actriz española Lola Rodríguez y muestra lo que supone para los animales este sistema de jaulas, representativo de toda la industria porcina.

En España se crían más de 56 millones de cerdos al año. La mayoría de ellos pasan la vida encerrados en granjas industriales. Y más de 2 millones de cerdas “reproductoras” pasan la mayor parte de su vida encerradas en jaulas.

Los videos y fotografías de este nuevo reportaje han sido obtenidos durante los meses de mayo y junio, en cinco granjas elegidas en la comunidad autónoma de Aragón.

Las evidencias corresponden a la etapa de gestación, parto y lactancia donde las cerdas son encerradas en jaulas de gestación y parideras.

La investigación revela que tras ser inseminadas artificialmente y pasar cuatro semanas de embarazo en las jaulas de gestación, en las cuales no pueden darse la vuelta ni realizar ningún comportamiento natural, las cerdas son unidas en grupos con tras cerdas.

Luego, siete días antes del parto, son trasladadas a jaulas parideras, jaulas donde nuevamente no se pueden dar la vuelta ni realizar ningún comportamiento natural. Las cerdas pasan encerradas cinco semanas en estas jaulas, tras las que destetan a los lechones y son enviadas de nuevo a las jaulas de gestación, para repetir el ciclo de sufrimiento dos veces al año.

Entre los principales hallazgos documentados se encuentran:

Cerdas tumbadas sobre sus propios excrementos y orina, debido al confinamiento al que son sometidas.

Cerdas con heridas sin tratar, causadas por el roce con los barrotes de las jaulas.

Cerdas con estereotipias, mordiendo los barrotes debido al estrés ocasionado por las jaulas.

Cerdas con prolapsos en el ano y útero.

Multitud de cadáveres de lechones (existe una alta mortalidad de lechones en las granjas).

Lechones con los rabos amputados y multitud de colas cortadas (a pesar de que la legislación prohíbe el corte de rabos de forma rutinaria, una auditoría de la Comisión Europea realizada en España durante el año 2017, estima que el raboteo en las explotaciones afecta al 98,5% de los cerdos).

El confinamiento en jaulas de gestación y parideras en la industria porcina tiene efectos altamente perjudiciales tanto en las cerdas como en sus lechones. El confinamiento prolongado en estas jaulas puede causar una serie de problemas de salud en las cerdas, como el desarrollo de úlceras por presión debido a la falta de movimiento y la presión continua sobre ciertas partes del cuerpo.

Las jaulas de gestación y parideras son extremadamente estrechas y confinan a las cerdas en un espacio reducido, lo que les impide moverse con normalidad. Esto puede provocar estrés y frustración debido a la falta de espacio para caminar, darse la vuelta o estirarse, por lo que exhiben comportamientos anormales, como el balanceo repetitivo y otros signos de estrés psicológico debido al confinamiento y la falta de estímulo ambiental, no pueden buscar sombra o refrescarse en caso de calor extremo, lo que puede llevar a problemas de estrés térmico.

“Más de dos millones de cerdas en España sufren cada año encerradas en jaulas en las que no pueden moverse ni darse la vuelta, sobre sus propios excrementos y orina. Sin posibilidad de cuidar de sus crías, vistas y tratadas como máquinas de producir. La Comisión Europea se comprometió a poner fin a las jaulas en las granjas industriales, esperamos que esta nueva investigación lleve el debate a la agenda política española y europea.”

 

  • Javier Moreno, Cofundador de Igualdad Animal.

 

Las jaulas de gestación son asociadas con diversos problemas de bienestar animal por no permitir el ejercicio físico, ser incómodas, provocar problemas locomotores e impedir la manifestación de los comportamientos naturales de la especie.

Las cerdas en condiciones de libertad prefieren explorar, por tanto, mantenerlas en jaulas causa estrés crónico, lo cual puede afectar el sistema inmune y hacerlas más propensas a enfermedades. Otro comportamiento natural que no pueden expresar es el de construir un nido antes de parir, esto les causa una profunda frustración y daño a su bienestar.

Además, el diseño, limpieza y el tipo de material del suelo de las jaulas pueden provocar cojera. Esto se suma a que las cerdas embarazadas reciben una cantidad de alimento restringida para limitar la ganancia de peso, pudiendo ocasionar comportamientos agresivos en los animales.

El espacio es tan limitado que no pueden ni darse la vuelta, además los animales ahora son más grandes por la selección genética, así que las jaulas diseñadas hace años son aún peores para el bienestar animal. Las jaulas estresan a las cerdas porque no les permiten alejarse para defecar ni tumbarse sobre superficies frescas, impidiendo su termorregulación.

Mantenerlas enjauladas afecta los músculos y reduce la capacidad cardiovascular y la fuerza ósea, además la incapacidad de moverse les provoca callosidades.

En España y en la mayoría de la Unión Europea, la ley permite el uso de estas jaula durante las primeras cuatro semanas de embarazo, mientras que todas las jaulas para cerdas (jaulas de gestación y parideras) están prohibidas en Suecia y  Alemania pondrá fin al uso de jaulas de gestación para cerdas en 2030, y restringirá el tiempo en parideras a un máximo de cinco días a partir de 2035.

La Comisión Europea se comprometió públicamente a poner fin al uso de jaulas en las granjas de la Unión Europea. Este compromiso se hizo en respuesta a la iniciativa ciudadana europea “End The Cage Age”, liderada por Compassion in World Farming, que reunió 1,4 millones de firmas verificadas de ciudadanos de toda la Unión Europea, en las que la Fundación Igualdad Animal participó desde España.

Con esta investigación que se presenta simultáneamente en varios países, incluído México, Igualdad Animal pide a los eurodiputados/as que se posicionen a favor del fin de las jaulas y reclamen a Úrsula Von der Leyen que la CE cumpla lo prometido. La organización animalista también incluye una petición dirigida al Presidente del Gobierno en funciones Pedro Sánchez y al Ministro de Agricultura en funciones Luis Planas, para que se comprometan con el fin de las jaulas y reclamen a la Comisión Europea lo mismo.

Según el Eurobarómetro sobre las Actitudes de los europeos hacia el bienestar de los animales, el 94% de la ciudadanía considera que es importante proteger el bienestar de los animales explotados en granjas.

Estas escenas de crueldad y maltrato no son aisladas, en todas las industrias cárnicas del mundo sucede y México no es la excepción.

El gran consumo de carne de cerdo en México ha contribuido al aumento de su producción y por ende al aumento de prácticas crueles hacia los animales.

Aunque la porcicultura se practica en todo el país, existen tres zonas en las que se localiza casi el 50 % del total de la producción nacional de carne de cerdo: Jalisco, Sonora y Puebla Esta última y la zona de Yucatán están liderando el auge de la producción nacional.

La gestación de las cerdas dura alrededor de 114 días, es decir un aproximado de 3 meses.

En las granjas porcinas de alta producción las hembras en gestación permanecen en claustros individuales denominadas “jaulas de gestación”, en las cuales solo pueden levantarse y echarse.

Durante el periodo de gestación las hembras aumentan de peso de manera considerable , como consecuencia del crecimiento de los lechones y la capacidad de la hembra de guardar reservas para la lactación.

Es decir que las cerdas duran 3 meses aproximadamente en jaulas que miden aproximadamente 60 centímetros de ancho, un metro de alto y 2,10 metros de largo.

Desde 2016, el equipo de Igualdad Animal en México ha denunciado las crueles prácticas en la producción de carne de cerdo en México. En una investigación presentada en 2021, realizada en el rastro no. 22 investigado, evidenció que las condiciones de crueldad e ilegalidad no son una excepción, sino una regla en la industria.

En 2022 lanzó una nueva investigación, que muestra que los cerdos destinados para consumo son violentados desde su nacimiento, teniendo vidas miserables hasta el día de su matanza.

Igualdad Animal está decidida a terminar con este cruel sistema y transformar el sistema alimentario actual por uno más respetuoso y compasivo para los animales.

Nuestras decisiones individuales pueden cambiar la vida de los animales de forma perdurable. La organización invita a reducir y eliminar el consumo de animales hoy mismo.