Humanos cyborg, relación entre salud y tecnología: doctorante Garza

Cultura
  • Las personas son cyborgs desde que requieren de la tecnología para vivir
  • “Creo que la parte médica necesita un sinfín de cambios y de entender que un paciente no solamente es un paciente, sino que es una persona que está sufriendo un sinfín de cuestiones”, dijo

PACHUCA DE SOTO, Hidalgo. – A raíz de una experiencia personal, Johnny Lara Delgado, alumno del quinto semestre del Doctorado en Ciencias Sociales del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades (ICSHu), de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), realiza una investigación para explorar la relación no solo entre salud y tecnología, sino también en las mejoras en la atención que brinda el sistema de salud a pacientes con enfermedades crónicas y las personas cuidadoras.

Mediante el estudio titulado “Pensar la Ciudadanía Cyborgs: Un análisis sobre enfermedad, tecnología y cuidados”, narra desde el momento en el que le detectaron insuficiencia renal crónica, lo que pasó en las citas médicas, cuando conoció a otras personas con esta misma enfermedad, a tres de las cuales entrevistó para conocer su experiencia, con el propósito de hacer un análisis desde lo social, para ofrecer una propuesta que permita mejorar la atención del sistema médico.

El estudio parte desde la fase terminal, que es cuando la persona requiere de terapias sustitutivas para poder vivir, tales como la diálisis, hemodiálisis o un trasplante. Para ello, retomó el concepto “cyborg”, introducido por Donna Haraway, quien plantea que todas las personas estamos conectadas con la tecnología, más allá de los celulares o computadoras, pues una pastilla, una vacuna u operaciones médicas también son tecnología, y estos elementos se necesitan para vivir.

Ante este escenario, comentó que si bien, el sistema de salud en Hidalgo realiza todo para mantener con vida a las personas enfermas, añadió: “Creo que la parte médica necesita un sinfín de cambios y de entender que un paciente no solamente es un paciente, sino que es una persona que está sufriendo un sinfín de cuestiones, como aprender que jamás se te va a quitar. Por otro lado, tener esta enfermedad conlleva pensar en la persona que hace el papel de cuidador”.

Lara Delgado refirió que la experiencia que vivieron, tanto él como las personas entrevistadas, fue que la parte médica y el personal administrativo carecía de tacto, la atención era deficiente porque faltaba empatía, no explicaban adecuadamente qué implican los procedimientos médicos, ni proporcionan el apoyo necesario para comprender y afrontar la enfermedad de una mejor manera, pues son muy técnicos y burocráticos.

Por poner un ejemplo, él conocía únicamente a tres doctores desde hace tres años, pero al momento de su trasplante tuvo que ver a 20 médicos que estarían presentes durante la operación, sin siquiera avisarle. “Están ahí para llevar a la vida a un paciente, pero el paciente es una persona, quien tiene un sinfín de cosas exteriores que le preocupan más allá de tener salud”, dijo el doctorante Garza.

Puntualizó que el personal requiere modificar esta parte y realizar una intervención más integral y cálida, de hacer partícipe a la o el paciente del tratamiento, de explicarles claramente que no todas las enfermedades se pueden curar, que hay que vivir bajo ciertas condiciones, pues esto no siempre lo explican y las personas no entienden por este motivo muchas circunstancias que se deben vivir al tener esta enfermedad.

“Mi intención no es solo exponer mi experiencia, sino hacerlo desde una investigación social como lo estoy haciendo en el doctorado. Aquí nos dan esta oportunidad de analizar temas que aparentemente no podrían estar en una investigación y en ciencias sociales. Pero al estudiarlo desde algo teórico, se puede exponer para que pueda servir a los demás y se pueda impulsar un cuidado colectivo al informar correctamente a la población cómo se vive con una enfermedad crónica”, manifestó el alumno Garza.