Entre recuerdos, anécdotas, elogios y agradecimientos transcurrió la noche del pasado miércoles la ceremonia en la que la Secretaría de Cultura, a través del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), rindió homenaje al actor, director de escena y escritor mexicano Héctor Bonilla por sus 50 años dedicados al teatro, al cine y a la televisión, al entregarle el reconocimiento Trayectorias notables de las artes en México.
Rodeado de familiares, amigos y seguidores, Héctor Bonilla, al centro del escenario del Teatro del Bosque Julio Castillo del Centro Cultural del Bosque, afirmó que Castillo fue el mejor director y el más creativo de la historia de este país, desde tiempos de Tezozómoc a la fecha.
El actor, quien fue alumno de la Escuela Nacional de Arte Teatral del INBAL, recordó las funciones que dio, a teatro lleno, en ese mismo escenario, donde anoche, 50 años después, recibió este homenaje.
Compartió anécdotas de su participación en la obra El principito, de Antoine de Saint Exupéry, y de su actuación, como suplente, en el papel de un microbio que bailaba, en la obra La lente maravillosa de Emilio Carballido.
“Cuando llegó Miguel Alemán a la presidencia, llamó afortunadamente al arquitecto Ramírez Vázquez, quien creó la Unidad Artística y Cultural del Bosque (hoy Centro Cultural del Bosque), que fue una idea sensacional: hacer el Teatro del Bosque Julio Castillo, el Teatro El Granero, en el espacio que antes era para los caballos del Campo Marte, y construir el Teatro Orientación, dedicado a las funciones de teatro infantil por las mañanas.
“Yo añadiría, a través de mi larga experiencia, que lo importante en la representación, ya sea didáctica, cómica, es la catarsis que se logra en la comedia o en la tragedia, a la que se llega en el momento culminante de cada función, que es lo que puede atrapar al espectador”.
Bonilla dio lectura a un texto en verso, dedicado a su esposa, hijos y nietos, en el que decía nunca haber sido práctico ni serio “y sin fortuna el más afortunado”.
El actor que afirmó no haber querido ser nombre de esquina, ni excusado de pájaros (estatua), añadió: “Me pagan por jugar y voy diciendo: yo no soy mi pasado, yo no soy mi futuro, yo estoy siendo. Como los animales, por instinto, les dejo mis aciertos y fracasos; dudas, mi miedo cuando sólo finto. Mi terco afán de no bajar los brazos y alguna petición: cuando me entierren, si van a ser mis órganos donados, no se avergüencen cuando los entreguen, porque voy a dejarlos muy gastados”.
Las primeras notas del mariachi que interpretó Tierras rojas, canción compuesta por el actor, lo hicieron expresar: “Estoy abrumado, lleno de cariño. Esto, ora sí que me lo llevo a la tumba. Cómo no”.
El compromiso ético, artístico y ciudadano de Héctor Bonilla
A nombre de la secretaria de Cultura, Alejandra Frausto, la directora general del INBAL, Dra. Lucina Jiménez, entregó a Héctor Bonilla el reconocimiento Trayectorias notables de las artes en México, así como un grabado con la figura de Emiliano Zapata realizado por el artista visual Rolando de la Rosa.
Ante un Teatro del Bosque Julio Castillo desbordado por la admiración y el cariño del público hacia el actor, quien estuvo acompañado de sus hijos Fernando y Sergio, y su esposa Sofía Álvarez, la titular del INBAL se expresó sobre la grandeza artística de Héctor Bonilla en las artes escénicas y el cine en el país.
“Nos convoca hoy un sentimiento de gratitud, de reconocer y de saber que el paso que ha trazado Héctor Bonilla en el teatro y el cine es un paso que está en la memoria de las y los mexicanos. Te debemos, Héctor, ese paso firme y, sobre todo, te debemos la vitalidad y el ejemplo de esa congruencia con la que has caminado, construido y compartido, y con la cual nos has marcado una pauta.
“Este momento es esencial porque sí se vincula la ética y la estética en un camino diverso, divertido, juguetón, maravillosamente compartido con tantas y tantos. Y esto hace para nosotros que el reconocimiento a una trayectoria vaya aparejado también con el reconocimiento al pensamiento crítico que Héctor Bonilla construyó no sólo en el cine y el teatro mexicanos, sino en la cultura en general”.
Asimismo, la Dra. Jiménez resaltó la postura política que ha caracterizado a Héctor Bonilla a lo largo de su trayectoria no sólo artística, sino también ciudadana, “desde la manera en la que confrontó, con la creación y la participación, la censura; desde las maneras en las que defendió la democracia y la forma de compartir, con varias generaciones, ese compromiso por un teatro, que es del tamaño de la vida”.
Más de 140 puestas en escena
Por la noche, los pasillos del Centro Cultural del Bosque se llenaron de personas ante la entrada del Teatro del Bosque Julio Castillo: amigos, familiares, público en general que llegó para ser testigo de este reconocimiento a quien ha dedicado medio siglo de su vida a la actuación en más de 140 puestas en escena y otras tantas participaciones en cine y televisión, como resaltaron algunos de sus colegas en una videosemblanza proyectada al fondo del escenario del recinto que vio actuar a Héctor Bonilla en diversos montajes.
Ahí, en un estrado piramidal, los actores Susana Alexander, Patricio Castillo, Julieta Egurrola, Damián Alcázar y Mario Iván Martínez, acompañados por Fernando y Sergio Bonilla como moderadores, desataron recuerdos y añoranzas para decir cada uno el porqué de su admiración y respeto a quien ha sido su compañero y amigo, su tío y hasta su compadre.
“¿Un homenaje a Bonilla? ¿Qué ya se murió?”, soltó Susana Alexander. “No, más que por su trayectoria, es por su aguante”, se respondió ella misma. Bonilla, Alexander, Egurrola y Álvarez se conocieron en 1977 en la puesta en escena Los hijos de Kennedy. “Éstos son recuerdos de muchos años atrás. Te queremos siempre, Héctor”, agregó la actriz.
Patricio Castillo conoció a su hoy compadre en 1965 mientras se enseñaban uno al otro canciones mexicanas y chilenas. Compartieron obras de teatro, ideas políticas, vida sindical y “secretos que nos llevaremos a la tumba”, dijo, al tiempo que le recordó que aún les falta hacer un viaje juntos, quizá a Chile, por lo que le cantó una cueca acompañándose con guitarra.
Egurrola resaltó la constancia, generosidad y congruencia que caracterizan a Héctor Bonilla, a quien agradeció estar presente en los momentos más complicados de su vida y ayudarla a emerger de cada uno, al invitarla a participar en obras de teatro con las que “pude sonreír y seguir adelante”.
Por su parte, Alcázar expresó que Bonilla será recordado por muchas generaciones de actores en el futuro, y rememoró que lo animó a actuar en cine y lo hizo parte de su familia, mientras que Mario Iván Martínez lo reconoció como un excelente actor, amigo y tío.
Sofía Álvarez, una familia, un equipo
En el estrado, Fernando y Sergio Bonilla desataron también la risa del público, hasta el momento en el que subió al escenario Sofía Álvarez, la matriarca de la familia. Desde que se conocieron, contó, su casa se convirtió en teatro, bodega, estudio. Los hijos hacían tarea en el teatro, que se volvió la vida, como ésta el teatro y la familia un equipo.
“Héctor es un actor que trabaja en cualquier lugar que lo requiera, por muy modesto que sea”, aseveró, y agregó que en todo lugar es incapaz de actuar sin comprometerse y, desde luego, sin tomarse antes su café. “Es un hombre congruente y generoso: es lo que es y es lo que hay”, dijo su esposa.