Héctor Azar, una vida dedicada al teatro: creador de instituciones, promotor teatral, dramaturgo prolífico y director

Cultura

Héctor Azar Barbar (director teatral, dramaturgo, docente y escritor) reunía una enorme cantidad de intereses culturales, pero su pasión verdadera y apostolado fue el teatro. Fundó instituciones que marcaron un parteaguas en el teatro mexicano, tanto a nivel institucional como independiente. Entre éstas, la Compañía Nacional de Teatro del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), así como Teatro en Coapa y el Centro de Arte Dramático (CADAC).
De ascendencia libanesa, nació en Atlixco, Puebla, el 17 de octubre de 1930 y murió en la Ciudad de México el 12 mayo de 2000; realizó estudios de Derecho y maestrías en Letras españolas y francesas en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en la cual posteriormente desempeñó el cargo de jefe del Departamento de Teatro. Asimismo, fue director de la Casa del Lago y jefe del Departamento de Teatro del INBAL.
Fundador de Teatro en Coapa al frente de grupos estudiantiles, como maestro y director, cuya búsqueda al principio partió de que la literatura fuera una experiencia viva de aprendizaje, a Héctor Azar se le debe el Teatro del Caballito, la actividad teatral en Ciudad Universitaria, el Centro Universitario de Teatro, la Compañía Teatro Universitario y el Foro Isabelino de la UNAM, además del Teatro Espacio 15, Espacio C de CADAC, Centro de Arte Dramático AC y Teatro Trashumante.
Las Jornadas Alarconianas fueron organizadas por el maestro y desde esa fecha (1987) se estableció la entrega del Premio Nacional de Dramaturgia Juan Ruiz de Alarcón, otorgado por el INBAL y el gobierno del estado de Guerrero. De ahí que se aluda a Taxco, como la ciudad teatro, además de su plata tradicional, por asemejar una enorme escenografía colonial.
Después de varios intentos de crear compañías estables que perseguían el objetivo de construir la identidad nacional y crear un repertorio, Héctor Azar fue titular de los Departamentos de Teatro de la UNAM y del INBAL simultáneamente, en 1971 y fundó la Compañía Nacional de Teatro del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura.
En 1975, Azar había concluido su labor como director del Departamento de Teatro de la Dirección General de Difusión Cultural de la UNAM y del Departamento de Teatro del INBAL, las dos instancias que a partir de los años cincuenta intensificaron la labor teatral en México. Azar Barbar vislumbró entonces un espacio privado para la creación libre a partir del teatro y la cultura, y se abocó a fundar el Centro de Arte Dramático, AC (CADAC), como la primera institución independiente dedicada a la promoción, estímulo y difusión del arte teatral.
Entre su extensa producción dramática, las obras que quedaron inscritas en la historia de la dramaturgia mexicana son: Apassionata (1958); Olímpica (1962) que fue premiada por el Teatro de Nancy, Francia; Inmaculada (1963) y Los juegos de Azar: seis obras en un acto con el que obtuvo el Premio Xavier Villaurrutia 1973.
A decir de José Ángel Palau, el “creador de la palabra y el silencio” nos legó cerca de una treintena de obras, entre las que encontramos también El corrido de Pablo Damián (1960), Higiene de los placeres y los dolores (1967), La cabeza de Apolo (1971), La cantata de los emigrantes (1972), La clase medium (1985), Doña Belarda de Francia, El alfarero, El milagro y su retablo o la venganza del compadre, El periquillo sarniento (adaptación de la obra de Fernández de Lizardi), El premio de excelencia, La copa de plata, La paz, La seda mágica y Las vacas flacas.
Como escritor, incursionó en varios géneros literarios: crónica, cuento, ensayo, novela y poesía. Con alrededor de 16 obras, citamos: Palabras habladas, cuento (1990); La universidad y el teatro, ensayo (1970); Cómo acercarse al teatro, ensayo (1988); Locura de Juan Ciudad, novela (1999) y Jósele Césarman, en coautoría con Carlos Fuentes, poesía (1992).
Azar fue becario del Centro Mexicano de Escritores (1958). Miembro de Número de la Academia Mexicana de la Lengua desde 1987. Secretario de Cultura del gobierno de Puebla, desde el cual apoyó incansablemente la actividad teatral.
Recibió el Premio Xavier Villaurrutia 1973, las Palmas Académicas que otorga el gobierno francés y el Premio UNAM 1987 en docencia de humanidades concedido por la UNAM. Medalla Ignacio Zaragoza 1988 otorgada por el Congreso, el Poder Judicial y el gobierno de Puebla.
Doctor honoris causa 1991 por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) por su trayectoria teatral y, entre otros, el Premio Nacional de Cultura Guerrero 1993.