La pandemia nos ha hecho reflexionar sobre cómo vivimos en tanto seres humanos, con ésta comenzó una nueva etapa en la divulgación de la ciencia que ha transformado y transmutará la relación entre la ciencia, la comunicación de la ciencia y la sociedad, aseguró Carol Perelman al participar en el ciclo Viernes Viral, que coordina el integrante de El Colegio Nacional, Antonio Lazcano.

La química farmacéutica bióloga moderó la mesa Divulgación Científica y Crisis Sanitarias en la que también participaron la editora de la revista ¿Cómo ves?, Estrella Burgos, y el doctor en Ciencias José Alberto Campillo. Durante su presentación, Perelman comentó que, en el contexto de la pandemia, la información está siendo contagiada a velocidades nunca antes vistas. En abril Twitter reportó que cada 45 milisegundos  compartía en su plataforma algo relacionado con COVID-19.

“Hay un esfuerzo desde la comunidad científica, académica y médica para informar de forma directa, ya no sólo a sus pares, y están también los periodistas de ciencia escribiendo la crónica de esta pandemia, de pronto la ciencia brincó a primera plana y a ser protagonista de nuestros noticiarios. Y otro punto importante es que los científicos en sus argumentos dejan un espacio para los cuestionamientos. Ellos no hacen declaraciones determinantes ni omnipotentes, dejan la puerta abierta a la discusión, a la crítica, pero eso puede generar desconfianza en una sociedad que está acostumbrada a la forma de hablar categórica y promisoria de figuras públicas.”

Agregó que la buena ciencia acepta nuevos datos con mejores explicaciones, se retracta, complementa y construye a partir de distintos enfoques, lo que es una fortaleza, “la obligación del científico es decir la verdad, por eso cuando un investigador dice “no sé” es aplaudido y cuando responde con otra pregunta reconoce que el conocimiento es de dimensión infinita. Como divulgadores de ciencia ahí está nuestro reto, en poder traducir esa incertidumbre.”

Al tomar la palabra, Estrella Burgos, editora de la revista ¿Cómo ves?, se refirió a que el trabajo de los divulgadores se ha extendido no sólo para comunicar ciencia, sino para apoyar a las campañas de salud, “tenemos que ampliar las campañas de salud y si de pronto fallan en decir lo que hay que decir, como en el caso del cubrebocas, lo tenemos que decir nosotros, los divulgadores científicos.”

Puntualizó que una parte fundamental de la divulgación es dar contexto y sentido a la información que se comparte con la gente que no se dedica a hacer ciencia. “Se trata de lograr la recreación del quehacer científico explicando cómo es que se sabe lo que se comparte, porque si no se explica eso no se le da elementos a la gente para que distinga lo que es ciencia de lo que no lo es.”

Hizo énfasis en que los divulgadores no deben dar falsas esperanzas, pero sí esperanzas bien fundadas, “lo que es un equilibrio delicado, porque la comunicación en una crisis sanitaria es una comunicación del riesgo y los especialistas en comunicación del riesgo siempre te dicen que tienes que comunicar lo que puede pasar, pero también tienes que dar soluciones, aunque sean parciales.”

“En el caso de la revista aplicamos la esperanza bien fundada, porque los jóvenes tienen incertidumbre, porque la gente se está quedando sin trabajo, no queremos que pierdan el optimismo, para eso hay que tener una esperanza. Una labor fundamental de comunicar la ciencia es esa.”

Por su parte, el doctor en Ciencias, José Alberto Campillo, aseguró que los profesionales e investigadores tienen la obligación moral para comunicar la ciencia del SARS-CoV-2. Explicó que, en el Laboratorio del Origen de la Vida, en la Facultad de Ciencias de la UNAM, donde labora, utiliza cuatro objetivos principales: hacer ciencia, es decir producir conocimiento, enseñar ciencia, formar académicos en la ciencia y comunicarla.

“Comunicar la ciencia es platicar sobre el conocimiento científico de una manera interesante y fiel a éste, la comunicación debe ser rigurosa y accesible para que la población pueda generar una opinión. Además, tiene que ser voluntaria, interesante y con la capacidad de distribuirse a través de la diversidad de medios.”

Recordó el Kit de detección de tonterías de Carl Sagan como una receta para evitar los falsos argumentos, que incluye la confirmación de los hechos, el debatir sobre la evidencia, el desarrollar hipótesis propias, cuantificar y usar la manera más simple para poder resolver un problema. Lo anterior permite tener el conocimiento científico bien afianzado y hacer uso responsable del mismo, al tiempo que impulsa la cultura científica.

En palabras del investigador, para llevar a cabo la comunicación de la ciencia durante una crisis sanitaria son necesarios cinco elementos, el primero es informar sin persuadir, se debe tener experiencia en el tema y se debe hablar con honestidad y buenas intenciones; el segundo es el equilibrio, no se puede informar por completo si no hay un balance de las evidencias, hay que presentar las dos caras de la moneda en la información;  el tercero es revelar las incertidumbres, decir lo que se sabe y lo que no; el cuarto es la credibilidad de la información, hay que vacunarse y vacunar contra la desinformación, evitar a los mercaderes de las fake news y prevenirlas; el quinto es comunicar la ciencia de manera honesta, amena, compartirla, pero  siempre con la rigurosidad con la que se encuentra el conocimiento científico.

“La divulgación de la ciencia tiene el reto de entender al mundo que nos rodea y de informar, tiene el reto de seguir entreteniendo y despertar vocaciones científicas, en particular, virólogos, porque no hay más de 150 investigadores de este tipo en el país.”

La conferencia Divulgación Científica y Crisis Sanitarias se encuentra disponible en la página de YouTube de El Colegio Nacional: elcolegionacionalmx.