La pandemia del coronavirus ha afectado a más de 476 millones de indígenas en el mundo. Ya antes de la emergencia global las comunidades originarias carecían de servicios básicos y sufrían desigualdad y racismo. En la jornada dedicada a esos pueblos, el titular de la ONU llama a atender sus necesidades y respetar sus derechos inalienables, que implican la inclusión y el acceso a la salud.

“A lo largo de la historia, los pueblos indígenas han sido diezmados por enfermedades traídas de otros lugares, frente a las que no tenían inmunidad”, recordó el Secretario General de las Naciones Unidas y llamó la atención sobre la precariedad en la que viven esas comunidades en la actualidad.

António Guterres subrayó en un mensaje de video para el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, celebrado cada 9 de agosto, que ya antes de la pandemia de COVID-19, esos pueblos originarios “hacían frente a situaciones arraigadas de desigualdad, estigmatización y discriminación”.

Esas condiciones aunadas a la pobreza y exclusión de los planes de respuesta a la emergencia han afectado a 476 millones de indígenas en el mundo desde el inicio de la pandemia.

Conocimientos tradicionales

La ciencia ha demostrado que existe un vínculo entre el daño al medio ambiente y las emergencias sanitarias. Los indígenas también lo han notado, lo percibieron desde tiempos ancestrales.

Gracias a sus conocimientos tradicionales y su relación con el mundo natural, saben desde hace mucho tiempo que la degradación de la naturaleza tiene el potencial de desencadenar enfermedades.

Los pueblos indígenas poseen una fuente de conocimientos que podrían ayudar a reequilibrar la relación de los seres humanos con la naturaleza. Sin embargo, la mayor parte de ellos carece de acceso o tiene acceso insuficiente a servicios básicos como la salud, el agua limpia y el saneamiento, lo que los hace más vulnerables.

El titular de la ONU destacó, además, que las personas indígenas trabajan principalmente en oficios tradicionales o en la informalidad.

Se refirió también a las mujeres de esas comunidades, que por ser las encargadas de alimentar a sus familias padecen la suspensión del quehacer económico ya que no pueden comerciar sus artesanías o productos agrícolas.

En cuanto a los niños, Guterres enfatizó su falta de acceso al mundo virtual que se está utilizando para las actividades educativas en vista del cierre de las escuelas.

Las amenazas y la violencia han sido una constante de la historia moderna para los pueblos indígenas, que son despojados de sus tierras y recursos y, en ocasiones, asesinados cuando defienden sus derechos.

No obstante, han demostrado que cuando cuentan con autonomía, la seguridad alimentaria no es un problema para ellos y que pueden mantener los cuidados de salud primaria con sus cultivos y medicinas tradicionales.

Garantías inalienables

En esta jornada internacional, António Guterres conminó a los países a asignar recursos para atender las necesidades de esos pueblos y respetar sus garantías inalienables en el marco de la pandemia y en el futuro.

“Hacer realidad los derechos de los pueblos indígenas implica garantizar su inclusión y participación en las estrategias de respuesta al COVID-19 y de recuperación posterior. Se les debe consultar respecto de todas las iniciativas orientadas a reconstruir con más solidez y recuperarnos mejor”, puntualizó.

Afirmó que la ONU trabaja con los pueblos originarios desde el comienzo de la pandemia para ayudar a proteger su salud y a integrarlos a las medidas de protección social.

“El sistema de la ONU sigue decidido a hacer realidad la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y a apuntalar la resiliencia de esos pueblos”, enfatizó el Secretario General.