La Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO) signaron un convenio para la realización de acciones conjuntas de cooperación académica, científica y cultural.

En México hay un déficit importante en materia de derechos humanos y, en específico, en la defensa de las garantías de las mujeres, de tal forma que para esta casa de estudios esta colaboración representa ampliar las relaciones con esa entidad mediante intercambios con instituciones académicas, no gubernamentales y gubernamentales”, señaló el doctor Fernando de León González, rector de esa sede universitaria de la Casa abierta al tiempo.

Dicha alianza –explicó la maestra Olivia Soria Arteche, coordinadora de Planeación, Vinculación y Desarrollo Académico del citado campus de la UAM– permitirá desarrollar talleres, diplomados, cursos en línea o presenciales, programas de servicio social y o prácticas profesionales de estudiantes oaxaqueños en cualquiera de las sedes de la propia Defensoría.

El maestro José Bernardo Rodríguez Alamilla, titular de la DDHPO, aseguró que también establecerán el intercambio permanente de información con el objetivo de enriquecer el acervo de las bibliotecas y los centros de documentación de ambas instancias.

“Para quienes laboramos en las instituciones públicas defensoras de derechos humanos la firma de este documento se vuelve más significativa por estar inscrita en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer; nos congratulamos de contar con el apoyo decidido de la Unidad Xochimilco de la UAM y de sus académicos que contribuyen con su investigación y sus enseñanzas a este trabajo que constituye una deuda con uno de los sectores históricamente más desprotegidos y marginados”.

Al término de la firma del convenio, la doctora Ana Lau Jaiven impartió la conferencia magistral ¿Qué pasa hoy con la violencia hacia las mujeres?, en la cual abordó la relación que han tenido los grupos feministas mexicanos con este tema.

El problema “nos atañe a todos y a pesar de los esfuerzos realizados se sigue normalizando y se hace poco por erradicarlo, por lo que el país atraviesa una circunstancia de violencia como no se había visto antes”, aseveró la coordinadora de la Maestría en Estudios de la Mujer.

Este fenómeno se desarrolla de múltiples maneras, pero su expresión más deleznable es el feminicidio que hacia fines de la década de los ochenta del siglo pasado tomó una incidencia exponencial.

“En casi 85 por ciento de las entidades federativas se considera que existe un contexto de violencia feminicida; datos recientes indican que a lo largo del país se cometen entre nueve y once delitos de ese tipo diarios, lo cuales muestran una tecnología de dominación, agresión, maltrato, tortura y discriminación hacia las mujeres por el solo hecho de serlo”.

Para intentar paliar este asunto y contar con un panorama amplio y verídico, recordó que el 5 de junio de 2007 se configuró una alianza con 49 organizaciones de Derechos Humanos y de mujeres en 21 estados del país: el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio, que monitorea la violencia para obtener información de los casos y exigir rendición de cuentas a las instituciones a cargo de prevenirla y sancionarla.

La inclusión de la violencia como una cuestión de salud pública para que el Estado se encargará de atacar los malestares que esta problemática estaba provocando fue de suma importancia, aunque desoída por las autoridades, en este sentido, las feministas no tomaron en cuenta que había que desenmascarar al patriarcado, en tanto institución que se sustenta en el control del cuerpo y la capacidad punitiva sobre este sector de la población.

La profesora del Departamento de Política y Cultura de la Unidad Xochimilco consideró que la violencia parece ocupar un lugar prioritario en la agenda oficial, a través de algunas políticas y leyes decretadas ex profeso, así como el trabajo sobre el tema de feministas, “aunque se ha convertido en botín político de grupos de poder y de organizaciones gubernamentales que simulan interés”.

La doctora Lau Jaiven propuso un cambio cultural que incida en el reconocimiento de las mujeres y sus derechos humanos en todos los ámbitos, ya que sin este fin las políticas públicas de igualdad de oportunidades o las medidas para erradicar la violencia y las leyes decretadas no serán suficientes para dar solución.

“Por ello hay que introducir en el debate la idea de que una cultura crítica democrática necesita reconocer una cultura feminista. En la actualidad, los feminismos se han institucionalizado y profesionalizado, y han aparecido feministas de élite, autónomas, radicales, anarquistas y de las organizaciones de la sociedad civil, además de jóvenes que por su parte actúan de manera diferente”.

La actividad fue organizada por la Maestría en Estudios de la Mujer y el Doctorado en Estudios Feministas de la Unidad Xochimilco de la UAM; la Red de Egresadas en Estudios Feministas y de las Mujeres, y la DDHPO.