Entre media hora y cincuenta minutos es lo que corresponde esperar para entrar al Museo del Palacio de Bellas Artes y ver la muestra Kandinsky. Pequeños mundos en su último día de exhibición.

La Alameda Central y sus alrededores apenas están despertando, la gente se empieza a juntar, pero el ritmo dentro del recinto de mármol se ve agitado, ya que al finalizar el día esperan recibir más de 6 mil visitantes.

“Llevo cerca de media hora formada. Me enteré de la exposición porque trabajo cerca de aquí, en el Centro; además me gusta mucho Kandinsky y estaba esperando la exposición, pero no había podido venir. No me importa esperar, pero lo tengo que ver antes que se vaya” dijo Diana, quien, junto a su pareja, espera pacientemente afuera del recinto.

Diana pasa por su boleto a la taquilla del museo, espera pasar pronto. Toma la siguiente fila, esta vez, para entrar a salas. También es larga y tiene que volver a esperar. El grupo de mediadores, vestidos con playera amarilla para su fácil identificación, permanece atento y expectante al comportamiento de los visitantes, a quienes encaminan.

“Estamos informando a las personas sobre el tiempo estimado de espera y la organización de las filas para que no se equivoquen ni se desesperen. Al ser hoy el último día y contar con horario extendido, muchos prefieren esperar, teniendo en cuenta que toma cerca de 50 minutos llegar a sala. Estamos redoblando esfuerzos para que la gente no espere tanto en el sol y las filas continúen fluyendo. La fila ya estaba muy larga antes de que el museo abriera, llegaba casi a la avenida Hidalgo”, comentó en entrevista Paola García, coordinadora de mediadores.

La fila sigue creciendo, pero fluye. “Vengo porque nos mandaron de la escuela de mi hijo mayor. No conocemos al pintor pero, por eso, venimos todos”, dice Beatriz, madre de tres hijos.

Adentro, las salas están llenas. La gente trata de ordenarse en filas para poder ver cada obra y no perderse ninguna. Algunas esperan los audios, otras abren desde su teléfono la aplicación de la exposición. “Entendemos que hay mucha gente y hay que ser tolerante. Nos ha parecido estupenda y está cubriendo mis expectativas”, comentó el señor Daniel, quien junto a su hija Julieta, es visitante asiduo del Palacio de Bellas Artes.

“Me enteré por un comercial en la televisión y me llamó mucho la atención. Me gusta mucho el arte”, agregó la pequeña.

Visitantes internacionales también se encuentran con Kandinsky por primera vez. “Venimos de España como parte de un programa de intercambio en un máster de  la UNAM. Nunca habíamos visto a Kandinsky, esta es la primera vez. Nos parece increíble la oferta cultural y artística que hay en la Ciudad de México y estamos intentando aprovecharla. Nos parece estupendo venirnos a encontrar acá con pintores tan conocidos”, coincidieron Alicia y Águeda.

“La exposición es una maravilla. Lamento haberla visitado hasta este día, porque hay mucha gente. Estoy muy satisfecho, porque no conocía mucho de Kandinsky y ahora voy a investigar más todavía”, señaló el señor Arturo al finalizar su recorrido.

Hasta ahora, más de 200 mil visitantes han disfrutado de la muestra Kandinsky. Pequeños mundos, cifra que será superada durante el último día de exhibición. Como una medida para atender la gran cantidad de asistentes, la exposición cerrará al público hasta las 22:00.