Existe desarticulación de las políticas públicas en México

Cultura

Las políticas públicas en los niveles federal, estatal, municipal y de los organismos autónomos sobre un mismo problema constituyen una suma no articulada de acciones gubernamentales que “nos ha convertido en campeones en ver los árboles y no el bosque”, aseveró el doctor Luis Fernando Aguilar Villanueva, académico de la Universidad de Guadalajara (UdeG).

El director del Instituto de Investigaciones Públicas de la UdeG afirmó que éstas tienen defectos por la inefectividad de los gobiernos que concurren en la fragmentación particularista en este tema.

El especialista consideró que existe un entendimiento débil de la complejidad en esta materia, pero todo problema es multidimensional, ya que empleo, violencia o contaminación tienen muchas líneas causales y como no se entienden se toman decisiones unidimesionales.

En las Primeras Jornadas para Estudiantes de Ciencias Sociales, Artes y Humanidades 2019: Encuentro de Saberes, realizadas en la Unidad Lerma de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), detalló que persiste un enfoque oficial que no incorpora el punto de vista ciudadano, considerado como destinatario de la política pública y no como interlocutor o coautor, por lo que las medidas son adoptadas de acuerdo con las autoridades territoriales, aun cuando es un tema que rebasa los gobiernos locales.

El Investigador Nacional Emérito explicó también que las políticas están supeditadas a las recomendaciones y, en muchas ocasiones, a intimidaciones de organismos internacionales, por lo que muchas veces se asumen estas directrices acríticamente para tropicalizar las acciones.

El doctor Honoris Causa por el Instituto Nacional de Administración Pública en 2013 postuló la necesidad de que en el futuro se plantee un nuevo enfoque en la relación entre el Estado y el mercado mediante la construcción de un equilibrio en el que participen clase política, ciudadanía y partidos.

La reconstrucción política requiere una nueva gobernanza, una nueva relación entre gobernantes y ciudadanos, por lo que recomendó diseñar estrategias con una visión de transterritorialidad e incorporar el uso de los sistemas tecnológicos de información en los que no predominen ni el mercado ni el gobierno.

En la conferencia magistral Presente y futuro de las políticas públicas en México, Aguilar Villanueva reconoció que después de la Revolución el estado social “fue la obra maestra de la política de bienestar y de desarrollo, ya que fue la etapa en que se reconocieron los derechos sociales y operó la reconstrucción de la economía de la posguerra.

En México, se creó el Instituto Mexicano del Seguro Social, el gasto público se financió con una recaudación fiscal insuficiente que a la postre ocasionó un déficit, también operó la estatización de empresas y finalmente una desaceleración que concluyó en una recesión económica que frenó el gran milagro mexicano.

“Esta configuración estatal a partir de los años setenta entró en una progresiva crisis financiera fiscal que se transformó en crisis política”.

Entre 1985 y 2015 se presentó una reestructuración del estado social por la ampliación de la libertad de los mercados que se acompañó de la democratización de los regímenes autoritarios. “Para nuestro país se tuvo que aplicar una política de ajuste hacia los tres primeros años de la década de los ochenta que empezó con Miguel de la Madrid, continuó Carlos Salinas y prosiguió Ernesto Zedillo”.

Todo el sistema entró en crisis y se hicieron los ajustes para regular la participación del Estado frente a los mercados. “Se aplicaron modificaciones constitucionales para favorecer la liberación del mercado, los gobiernos operaron una reestructuración profunda de la que se crearon organismos autónomos reguladores en varias actividades económicas”.

Para el investigador de la UdeG, en la actualidad “estamos viviendo el momento donde los actores tienen la gran responsabilidad de hacer que este proceso sea exitoso, poniendo en tela de juicio la reestructuración económica y política del Estado neoliberal”, en la que en los últimos 40 años creció la desigualdad y exclusión social, además que se ha observado el predominio del capital financiero en la actividad económica, así como el crecimiento de la informalidad y la corrupción.

“Todo gobierno debe regirse con base en leyes. Así, la política pública es parte de un proceso y una forma de gobernar, pero para su ejercicio se requiere de dos condiciones e imperativos: legitimidad y efectividad”, concluyó.