La cartonería es un arte popular mexicano que ha formado parte de las tradiciones nacionales desde la época colonial y, por sus características particulares, ha logrado cautivar a distintos artistas, como fue el caso de Diego Rivera y Frida Kahlo, quienes coleccionaron alrededor de 500 Judas elaborados con esta técnica de la cartonería, que se puede apreciar de martes a domingo de 10:00 a 17:30 horas en el Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo, del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura en la calle Diego Rivera s/n, San Ángel Inn.

La colección de Judas reunida por la pareja está conformada por piezas elaboradas por Carmen Caballero Sevilla y Pedro Linares, artesanos que resaltaron la cartonería desde una perspectiva cultural y estética con sus obras.

Diego Rivera descubrió a Carmen Caballero en un rincón del Mercado Abelardo L. Rodríguez y, desde ese momento, la nombró su “Judera de cámara”. Las piezas de la artesana cautivaron tanto al muralista que lo inspiraron a realizar obras como Sábado de Gloria (1937), Lucila y los Judas (1951), El estudio del pintor (1954) y El niño Efrén José Antonio del Pozo (1955), así como los murales de la Secretaría de Educación Pública.

“Están elaborados por gente del pueblo para el pueblo, sin injertos ni sofisticaciones y van mucho más allá en el camino que intentan los pintores de escuela y galería. Carmen Caballero es una artista genuina de enorme talento, en sus obras hay una formidable potencia de ironía”, fueron las palabras que Frida Kahlo sobre el trabajo de la artesana.

En el mismo mercado, Rivera también encontró a Pedro Linares, artesano que procedía de una dinastía cartonera que comenzó en el siglo XVIII, cuya tradición familiar continúa activa en México y en el extranjero; sus piezas se exponen en diferentes partes del mundo.

Linares trabajaba su producción artesanal acorde al calendario de fiestas religiosas, de tal manera que elaboraba máscaras, mojigangas, cascos romanos, alebrijes, cráneos, piñatas y, por supuesto, Judas. Fueron este tipo de piezas las que Rivera llegó a encontrar en uno de sus paseos por el Mercado Abelardo L. Rodríguez.

El muralista no tardó en apreciar la peculiaridad de los Judas de cartón, sobre los que llegó a mencionar: “…como objeto plástico, expresión conjunta de estructura y color, en el arte de México actual, son indudablemente de lo más valioso. Su estructura es de gran pureza, armazón de carrizos y otate. Se revisten con material humilde de suma fragilidad y fácil conductibilidad, el papel corriente”.

Las piezas que Rivera y Kahlo decidieron coleccionar representan a Judas, cuya efigie solía quemarse el Sábado de Gloria, tradición que se originó durante el Virreinato como parte de la tarea evangelizadora que introdujo también otras celebraciones.