Estudiantes de la UAEH fortalecen proyecto de Burrolandia

Cultura
  • Participan estudiantes de Turismo, Comercio Exterior, Gastronomía, Medicina Veterinaria y Zootecnia, así como Contaduría, mismas que se imparten en ICEA, ICAp, ESTi y ESCS
  • “En lo personal me ha servido porque puedo aplicar mis conocimientos, puedo enseñar, pero también estoy aprendiendo para tener una mejor sociedad”, indicó Angel López Bolaños
  • En los últimos 30 años ha desaparecido más del 75% de la población de burros

PACHUCA DE SOTO, Hgo.- Mediante la realización de las prácticas profesionales y el servicio social en Burrolandia México, un grupo de más de 20 estudiantes de diferentes carreras de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) prestan sus servicios y conocimientos para fortalecer este proyecto que tiene por objeto rescatar, preservar y cuidar al burro mexicano, el cual está en peligro de extinción, ya que su población va en disminución.

Angel López Bolaños, estudiante del octavo semestre de la Licenciatura en Turismo del Instituto de Ciencias Económico Administrativas (ICEA), es uno de los alumnos Garza que realizan su servicio social en este sitio desde el pasado mes de enero, y habrá de concluir su apoyo en el mes de junio del año en curso. Cabe mencionar que este santuario dedicado a los burros se ubica en el municipio de Otumba, Estado de México.

El alumno Garza refirió que su actividad principal es dar recorridos guiados por las instalaciones a las y los turistas nacionales y extranjeros de todas las edades, pues en este tiempo ha tenido la oportunidad de atender a personas de los estados de Ciudad de México, Hidalgo, Nuevo León y Baja California, así como a visitantes que provienen de Estados Unidos y Canadá. Sin embargo, no es lo único que hace, pues en Burrolandia siempre faltan manos.

“Burrolandia es un lugar increíble que todas las personas deberían visitar por lo menos una vez, porque no solo es ver burritos y ya, sino ir para tener una nueva perspectiva del mundo animal y de lo que hacemos como sociedad. En lo personal me ha servido porque puedo aplicar mis conocimientos, puedo enseñar, pero también estoy aprendiendo para tener una mejor sociedad”, indicó el universitario.

Como parte de uno de sus aportes al proyecto, refirió que durante estos recorridos están implementando las nuevas técnicas de atención al cliente a raíz del cambio en la dinámica social que se generó tras la pandemia, pues no se pueden retomar las prácticas anteriores a este suceso. Lo que a su vez influye en que las y los visitantes deseen volver, por lo que es muy gratificante plasmar lo aprendido en clase a fin de incidir en las condiciones de vida de los burros.

Destacó que este animal puede ser un excelente compañero de trabajo y de vida, porque en la actualidad la gente piensa que se les explota, pero antes de juzgar, se deben evaluar las condiciones en las que se encuentra y verificar si está nutrido, si su pelaje se ve bien y si su andar es firme; si esto está bien, eso significa que recibe los cuidados adecuados, caso contrario, entonces sí sería maltrato animal.

“Nosotros contribuimos a cambiar esa perspectiva y el estigma que hay alrededor de ellos, les explicamos que los burros tienen la capacidad de cargar más de 100 kilogramos en su lomo y arrastrar más de 300 kilogramos. También que no es bueno usar esta palabra para menospreciar, porque el burro es más inteligente y capaz que un caballo. El burro puede recordar lugares y personas, aun después de más de 15 años”, agregó Angel.

En este proyecto también participan estudiantes Garza de las carreras de Turismo, Comercio Exterior, Gastronomía, Medicina Veterinaria y Zootecnia, así como Contaduría, mismas que se imparten en ICEA, el Instituto de Ciencias Agropecuarias (ICAp) y de las escuelas superiores de Tizayuca (ESTi) y Ciudad Sahagún (ESCS), respectivamente.

Cabe señalar que en los últimos 30 años ha desaparecido más del 75% de la población de burros, pues de acuerdo con los más recientes censos agropecuarios del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), de los años 1991 y 2016, en México existían alrededor de un millón 500 mil burros, sin embargo, las cifras actuales advierten que quedan menos de 250 mil ejemplares.