La relación entre Gaspar Fernández, maestro de Capilla de la Catedral de Puebla activo entre 1606 y 1629, y el célebre poeta y dramaturgo español Lope de Vega fue abordada en la conferencia Textos de Lope de Vega en el Cancionero musical de Gaspar Fernández, impartida por Aurelio Tello, especialista del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Musical Carlos Chávez (Cenidim) del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), en el Salón de Usos Múltiples del Cenidim.

“En esta investigación se da a conocer la relación entre la literatura hispánica de los primeros años del siglo XVII con la música del maestro Gaspar Fernández, quien puso en partitura muchos textos poéticos de autores tan importantes como Lope de Vega, Alonso de Ledesma, José de Valdivieso y Alonso de Bonilla, quienes se dedicaban, sobre todo, a la escritura de versos de contenido religioso, pero de tono popular”, explicó Tello.

“Es, por su puesto, una poesía muy exquisita y refinada, pero lo que sorprende es el grado altísimo de contemporaneidad que hay entre ambos personajes. Pastores de Belén, novela de Lope de Vega publicada en julio de 1612 en Madrid, llegó a México en septiembre de ese año a las manos de Gaspar Fernández para que en diciembre pudiera hacer un juego de villancicos de Navidad. Éste es el primer vínculo que se establece con la literatura hispánica.

“A partir de la transcripción del Cancionero musical de Gaspar Fernández, trabajo que desarrollo actualmente, se ha podido ahondar en la relación entre los maestros de capilla novohispanos y los literatos, tanto novohispanos como peninsulares, para la provisión de letras a los diferentes oficios que se celebraban a lo largo del año en todas nuestras catedrales”.

En el siglo XXI no queda ninguna duda de que Lope de Vega es el clásico entre los clásicos, agregó. “Es el creador de la comedia nueva y uno de los más prolíficos autores de dramas y poemas en la literatura hispánica del Siglo de Oro. Su vigencia es muy grande, al mismo nivel de Góngora, Cervantes y Quevedo.

“Por el otro lado tenemos el estudio del único documento en la Nueva España que ha puesto en relieve la figura de Gaspar Fernández, compositor que llena con su obra un gran vacío de información que hay en la música hispanoamericana entre 1599, año de la muerte de Francisco Guerrero –el gran maestro de Sevilla–, y 1623, cuando empieza a florecer la composición de villancicos en las catedrales hispanoamericanas con la obra de Juan Bautista Comes.

“Entonces, ¿que pasó en esos 23 años en el mundo hispánico? Hay un hueco informativo de materiales en la península, pero ese vacío lo llena justamente el manuscrito titulado Cancionero musical de Gaspar Fernández que se conserva en Oaxaca, pero que perteneció a Puebla entre 1609 y 1616.

“La revaloración de esta figura; la puesta en valor de su obra, de su música y las grabaciones de discos, la edición de partituras y transcripciones le han dado a Gaspar Fernández un lugar ya inamovible en la música. En cierto sentido, ha contribuido este trabajo a reescribir un poco la historia de la música como la entendíamos tanto desde el mundo hispánico como en la Nueva España y el México contemporáneo”.

Aurelio Tello ha trabajado en esta investigación durante más de tres décadas. Actualmente está terminando la publicación del cuarto volumen de una serie de cinco que reúne todas las piezas contenidas en este códice hallado en Oaxaca, explicó.