Espacios seguros, libres de discriminación y mayor participación de mujeres en la ciencia

Metrópoli

En el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, proclamado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) cada 11 de febrero, desde el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (COPRED) hacemos un llamado a las instituciones y comunidades científicas, académicas, educativas, para seguir construyendo espacios, seguros, libres de violencia, sexismo y discriminación hacia las mujeres y niñas en todas sus diversidades y permitir su libre participación, incursión y respeto a sus derechos.

Si bien, hoy en día se cuentan con diversos referentes de mujeres ilustres que han tenido roles decisivos en la ciencia, y de igual manera cada vez hay más mujeres y niñas que se involucran en el aprendizaje y desarrollo de sus habilidades dentro de estos ámbitos; la brecha de género sigue estando presente en estos espacios.

De acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) solo el 33.3% corresponde a mujeres investigadoras a nivel mundial; en campos de vanguardia como lo son el de la tecnología de la información y las comunicaciones, la matrícula de estudiantes mujeres es de tan solo 3%; en las áreas de ciencias naturales, matemáticas y estadísticas es del 5% y en ingeniería, manufactura y construcción es del 8%. Así también, la ONU menciona que las investigadoras suelen recibir menos financiamiento, recursos y reconocimiento. Hasta la fecha, solo 22 mujeres han sido acreedoras a un premio Nobel en una disciplina científica.

Las barreras continúan perpetuándose por diferentes motivos, como lo son los roles y estereotipos de género impuestos hacia las mujeres y niñas, los cuales les impiden y niegan habitar espacios que socialmente no habían estado pensados ni construidos para ellas.

Otra de las variables que opera en este acceso desigual a la educación y no inclusión de las mujeres y niñas en la ciencia, son los espacios nocivos e inseguros a los que la mayoría de estas enfrentan y que impiden el desarrollo satisfactorio en las áreas a las que las mujeres y niñas tienen acceso. El acoso, el mansplaining, la violencia psicológica, la violencia sexual, y demás, son factores determinantes para la falta del desenvolvimiento de mujeres y niñas dentro de los espacios educativos.

De acuerdo a la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH 2021) respecto a violencia de género contra las mujeres, a nivel nacional, un 70.1% de niñas y mujeres mayores de 15 años han experimentado al menos un incidente de violencia en al menos un ámbito ejercido por cualquier persona agresora a lo largo de su vida. Los espacios académicos y científicos no están exentos de la violencia de género contra las mujeres en sus diferentes modalidades.

En este panorama, también es importante señalar las interseccionalidades que atraviesan las realidades de mujeres diversas al ser mujeres indígenas, mujeres trans, mujeres racializadas, mujeres con discapacidad, etc., pues vivenciarse desde estas realidades, ha dificultado aún más su acceso y participación plena en ámbitos académicos y científicos, debido a las barreras que social e institucionalmente han existido y existen para ellas.

Desde el Copred nos pronunciamos por reconocer y combatir las desigualdades, los prejuicios y estereotipos existentes en los espacios académicos y científicos que limitan e impiden el libre desarrollo, contribución, crecimiento y visibilidad de las mujeres y niñas diversas en las ciencias. Trabajar en conjunto para cumplir con los objetivos de la Agenda 2030 de la ONU, con la convicción de “no dejar a nadie atrás” procurando la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres en el acceso a la educación, a una formación técnica, profesional y superior de calidad.

Asimismo, continuar con el impulso de todas las mujeres científicas y científicas  sociales que ya se desarrollan dentro de estos espacios y con ello, incluir a más mujeres para que la ciencia deje de ser una disciplina sesgada, y se pueda prevenir y eliminar la discriminación en esta área tan importante.