Principal Cultura Escala Richter: Niebla de Culpa + Winter Brothers

Escala Richter: Niebla de Culpa + Winter Brothers

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Niebla de Culpa

Selección Oficial Largometraje Ficción México

Dir. Francisco Laresgoiti

La Escala Richter dice: Cuando se habla de una tragedia en términos de teatro o de cine, se refiere a una historia con un desenlace desastroso que se pudo haber evitado si no fuera por una falla dramática que tiene el protagonista, cosa que hace que el desenlace sea inevitable. Para Romeo y Julieta, esa falla trágica era su impulsividad y el odio irracional que sentían sus familias. Para Hamlet, era su indecisión. Para Yolanda (Alma Moreno), la protagonista de esta cinta de Francisco Laresgoiti (su segundo largometraje, si no contamos el segmento que realizó para Aztech), su falla trágica es el orgullo. Yolanda es una mujer que ha criado a dos hijos que ahora están en el extranjero y se ha quedado sola con su marido Juan (Ramón Álvarez), un alcohólico que se vuelve cada vez más inútil. En algún momento Yolanda fue una niñera y una las niñas que cuidó fue Amanda (Marina de Tavira), quien vive en una casa muy lujosa en la Ciudad de México y tiene una bebé de 4 meses que necesita alguien que la cuide, ya que Amanda viaja mucho con su marido Hans (Rolf Petersen). Amanda llama a Yolanda para que cuide a la bebé, dándole todas las instrucciones de las medicinas que necesita y cada cuánto las necesita. Nada debería salir mal, pero hay algo que Amanda no sabe y que el orgullo de Yolanda no permitirá que ella sepa: Yolanda es analfabeta.

Una vez que todas las piezas están puestas, el espectador no tiene más remedio que mirar cómo se desenvuelve la catástrofe y ése es justo el gran acierto de esta película; el sentimiento de incapacidad que uno experimenta ante lo que está mirando. Yolanda es un personaje que uno puede llegar a odiar por causar todo lo que miramos, pero Alma Moreno nos retrata su espíritu y su determinación por hacer lo que tiene que hacer. Yolanda es segura y alegre cuando la conocemos, en un matrimonio en el que ella le cede todo el poder a su marido (sin duda por la educación que ha tenido, quizás es por eso por lo que nunca aprendió a leer), pero siempre dispuesta a hacer lo necesario para su familia. Es triste que justo lo que la hace simpática resulta ser lo que desata esta tragedia. También destaca la actuación de Ramón Álvarez, quien proyecta a un hombre completamente inútil e ignorante que aprovecha del poco poder que tiene cuando habla con su esposa (diciéndole que regrese cada quince días y sabiendo que ella hará lo que él le diga). Este personaje representa la enfermedad de la ignorancia.

Un elemento que se vuelve elemental para la atmósfera que crea es la fotografía en blanco y negro, a cargo de Carlos Guizar, quien maneja close-ups de las caras de la bebé y de nuestros personajes para crear una conexión más profunda con la historia. Aquí aporta la edición a cargo de Pedro G. García, quien le da un ritmo lento pero seguro en el que los acontecimientos se van amontonando uno tras otro, provocando que el espectador se quede con el impacto que busca generar esta historia. El blanco-y-negro además le da la estética de un documento histórico, dándole esa importancia a este tema que sigue siendo vigente: hay mucha gente que, por su clase social o lo que se espera de ella, nunca aprende a leer, y eso se convierte en algo de lo que estas personas están avergonzadas. Siempre es grato ver una película que entiende su género y así dice lo que tiene que decir.

21-7-2018: Cinemex Plaza Luciérnaga, 20:00 hrs/ 25-7-2018: Teatro Juárez, 18:00 hrs

Winter Brothers

Selección Oficial Largometraje Internacional

Dir. Hlynur Palmason

La Escala Richter dice: Hay rincones en el mundo en el que es sorprendente que pueda vivir gente. Lugares tan fríos y tan remotos que seguramente los únicos que viven ahí son los que, por alguna razón, aceptan trabajar en esos lugares (o los que crecieron ahí y siguen con las tradiciones que conocen). Winter Brothers transcurre en un pueblo junto a una mina de piedra caliza en el Este de Dinamarca, un lugar donde la única manera de ganarse la vida parece ser justo en esas minas. En esta cinta pasamos gran parte del tiempo explorando esta labor tan inhospitable y este ambiente que parece —como la mayoría de las películas escandinavas— filmada con una cierta objetividad, la cual le otorga ese sentimiento de frialdad que provoca que el público esté temblando junto con los personajes en la pantalla. Esa dureza mezclada con el humor negro que maneja el director islandés Hlynur Palmason (en su ópera prima como director de largometraje) se ve típicamente en películas que exploran estas regiones, sumada a una sensibilidad a la manera de Ingmar Bergman, aunque esta cinta tiene mucho menos diálogo que cualquier película del maestro sueco.

La historia que cuenta se enfoca en Emil (Elliott Crosset Hove), un trabajador de la mina que vive aislado. No tiene amigos y sus compañeros básicamente lo toleran por una poción alcohólica de su invención que le gusta a los trabajadores. Gracias a la actuación de Elliott Crosset Hove y el ojo del director, el público siente una cierta simpatía por este personaje que no hace mucho para ganársela, ya que es un hombre bastante patético y a momentos hasta horripilante. Pasa gran parte de sus días espiando a Anna (Victoria Carmen Sonne), la mujer de su hermano Johan (Simon Sears), la única persona que le tiene algo de cariño a Emil hasta que explotan en una pelea brutal. La poca trama que tiene la película se enfoca en un accidente causado por la poción que mezcla Emil: un día la sustancia no le sale como siempre y uno de los trabajadores termina en el hospital al borde de la muerte. Esto le da a todos los que trabajan en la mina la licencia para tratarlo de la manera que siempre han querido tratarlo, incluso sus superiores. Una de las escenas más impactantes y oscuramente cómicas de la película es cuando su jefe trae a Emil a su oficina, le lee su expediente y luego ordena que lo golpeen.

En un momento, un personaje cuenta la historia de cómo un trabajador trajo a su perro a la mina y le ordenó al perro que lo esperara hasta que regresara. El trabajador muere ese día en la mina, pero el perro lo espera y espera hasta que él mismo muere. ¿Qué aprendemos de esta historia? Quizás habla de cómo la lealtad es absurda en un lugar donde nadie la quiere o quizás simplemente habla de que están en un trabajo que no tiene ningún futuro, pero es una historia que alguien le cuenta a Emil antes de recibir un golpe. Todos estos elementos los vemos a través de esa distancia fría en la que son expertos los escandinavos, y que hacen que estos acontecimientos se vuelvan tan absurdos que nos reímos de ellos. No es una historia que nos invita a conectarnos con alguien, sino a entender el punto de vista de un hombre que vive su vida en aislamiento por el lugar dónde vive, el trabajo que tiene y cómo es visto en su propio mundo.

21-7-2018: Teatro Ángela Peralta, 21:00 hrs./ 28-7-2018: Teatro Principal, 19:00 hrs