Un mosaico de géneros, estilos y maneras de manifestarse con el cuerpo fueron apreciadas este fin de semana en el Teatro de la Danza Guillermina Bravo con la realización del programa #bailemos, el que logró una reunión, no solo especial sino significativa, de siete de las mejores compañías de danza —desde folclor hasta contemporánea— que actualmente se encuentran activas en nuestro país.
La propuesta del Centro de Producción de Danza Contemporánea (Ceprodac) del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) dio lugar a dos estrenos, uno fue Errante vagabundo (ZuYari C9190) de Zurisadai González y Yansi Méndez, creadores del Ceprodac. “Esta pieza se inspira en las energías opuestas en balance, del Yin y Yang. Es la representación de la dualidad que existe en el mundo para crear un espacio intermedio”. De ahí su intervención con el movimiento, la coordinación, la sincronía: es un equilibrio para que todo suceda.
“Ese reconocimiento del otro como seres humanos. Nos acerca la danza, pero también lo cotidiano y encontramos una admiración por el otro. Este tipo de funciones compartidas deben repetirse, porque conocer el trabajo de los otros compañeros es enriquecedor, hace que uno se motive para bailar en conjunto. Como lo dice el título, #bailemos, en comunidad”, agregaron.
El otro estreno fue Pavana, por parte de la Compañía Nacional de Danza, en la cual los bailarines Julio Morel, Juan Capellán y Lorena García, que de manera respectiva se presentaron durante los tres días del programa, interpretaron la pieza de Maurice Ravel, Pavana para una infanta muerta, con un ballet contemporáneo que muestra el amplio rango interpretativo de la agrupación.
El programa también contempló una selección de fragmentos muy representativos dentro de la creación dancística mexicana, como El venado desnudo que presentó el Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández, y Prólogo de los vientos, con dirección de Cecilia Lugo y participación de Danza Capital, compañía de residencia artística del Centro Cultural Ollin Yoliztli.
Danza Visual, Dispositivo Creacional presentó El principio de incertidumbre, padre nuestro, nuestro, obra con la cual la agrupación quedó como finalista en el Premio INBA-UAM 2015. Sobre esta creación, Leonardo Beltrán, director junto con Patricia Marín, señaló que es una “obra que ha viajado por Sudamérica, Europa, Estados Unidos y México.
Presentamos un fragmento de una pieza que trata de dos estados epistemológicos de conciencia que, a través de una revisión sobre el principio de incertidumbre, Heisenberg y el Libro tibetano de los muertos busca compaginar la impermanencia y el proceso de transición de la vida y la muerte”.
Respecto al encuentro señalaron que “siempre es un reto compartir una función, pero la invitación del Ceprodac fue muy sensible artísticamente, fue bajo el lema ‘bailar es comunión’, por ello la experiencia como tal fue enriquecedora en todos los sentidos, desde la camaradería, el calor del público y la conjunción de todos los discursos artísticos”.
Participación destacada tuvieron las compañías Juvenil de Danza Contemporánea y el Taller Coreográfico, ambas de la UNAM, las que presentaron Oficina de seguros Equihua, Equihua, bajo la dirección de Andrea Chirinos, y Alto Giove, dirigida por Diego Vázquez, respectivamente.
Durante el programa, Marco Antonio Silva, director artístico del Ceprodac, expresó que este es un evento que “invita a compartir, a comulgar en esta actividad que nos apasiona a todos”.